Una mirada hacia la más grande de las urbes colombianas a través de artistas de distintas disciplinas es la propuesta de la nueva serie documental multiformato: ‘Artescopio’.
Se trata de una producción en la que se explora la profunda relación entre el arte y la ciudad a través de la mirada de cineastas, músicos, artistas urbanos y visuales, fotógrafos, paisajistas, muralistas, ilustradores y hasta cirqueros.
‘Artescopio’ propone ver a Bogotá a través de los ojos de sus artistas que pueden ser nacidos en la ciudad, como provenientes de otras partes del país. La serie que revela el alma creativa de la capital.
Cucharita de Palo, Manu Mojito, Pablo Watusi, 1280 Almas, John Gaitán, May Rojas, Carmen Gil Vrolijk, Natalia Santa, Diana Wiesner y La Gata Cirko son los protagonistas de esta producción conformada por diez capítulos documentales, ocho videocasts conducidos por Sharon Guzmán y tres especiales, que se irán estrenando cada jueves.
En tiempos donde las ciudades suelen percibirse desde la prisa, la inseguridad o las dificultades diarias, ‘Artescopio’, la nueva producción de Canal Capital que se estrena este jueves 4 de junio a las 7 de la noche, propone detenerse y observar con atención aquello que normalmente pasa desapercibido.
Es un viaje audiovisual dirigido por Alejandro Vargas Corredor, que busca redescubrir Bogotá a través de las historias que habitan los barrios, las voces que llenan de sentido las calles, los artistas que transforman el paisaje cotidiano y la memoria silenciosa que permanece viva en la ciudad.
La serie propone un recorrido por una Bogotá múltiple y cambiante: desde los cerros del sur y el oriente hasta el centro, Chapinero y las periferias; una ciudad atravesada por acentos, colores, noches, sonidos y formas distintas de habitarla. Una ciudad que no puede verse ni entenderse como un solo lugar, porque está hecha de muchas ciudades que conviven al mismo tiempo.
En cada episodio, el arte aparece como una forma de mirar, de nombrar y de conectar con el territorio. Murales, ilustraciones, circo, teatro, música y artes vivas se convierten en ventanas para descubrir una Bogotá profundamente humana, diversa y creativa; una ciudad donde la belleza también habita en los márgenes, en las fachadas populares, en las noches frías y en las historias anónimas de quienes la recorren todos los días.
El primer capítulo está dedicado al artista visual John Gaitán, creador de las llamadas ‘charcografías’, imágenes construidas a partir de charcos, manchas y residuos urbanos. A través de su mirada, Bogotá deja de ser solamente una ciudad acelerada para convertirse en un territorio lleno de detalles invisibles que cuentan historias silenciosas.
“Bogotá es multicolor, el color como diversidad, todos los tonos confluyen, todos se mezclan, se equilibran en algún momento, esa variedad nos permite generar las bases para convivir en armonía, sentir y vivir la ciudad”, comentó.
La música también ocupa un lugar central en la serie. El sonero Pablo Watusi aparece como una figura clave para comprender la riqueza ‘afrocachaca’ presente en Colombia. Su voz y su trayectoria celebra la mezcla de las raíces afro y la experiencia bogotana contemporánea. Una tradición que emociona a varias generaciones.
“La cultura vibrante de nuestras calles y nuestros barrios, el hambre de arte y de expresiones culturales, la mezcla de saberes extraordinaria que vive en nuestro territorio es lo que de lejos nos diferencia”, afirmó Watusi.
En otro de los episodios, el espectador se encontrará con Manu Mojito, artista queer de Bogotá, que a través de su obra ha logrado darles voz, rostro y visibilidad a las personas trans de la ciudad. Su trabajo rompe estereotipos y prejuicios, convirtiéndose en una apuesta artística y política profundamente transformadora.
“Aunque todavía persisten formas de discriminación y exclusión, hoy Bogotá es más libre e incluyente. Frente a ello, el arte y la cultura son herramientas fundamentales para construir la ciudad que soñamos: donde se reconozca la diversidad como una de sus mayores riquezas y que las personas puedan vivir y expresarse con libertad”, dijo Manu Mojito.
La serie también dedica un espacio importante al arte urbano y a las expresiones que nacen en la calle. Allí aparece May Rojas, un joven artista que viene de la periferia y del street art. Su proyecto Bogotá Colors ha logrado transformar no solo los imaginarios sobre Ciudad Bolívar y sus habitantes, sino también la relación que la propia comunidad tiene con su territorio.
Actualmente, Bogotá Colors y El Paraíso se han convertido en nuevos referentes turísticos y culturales de Bogotá.
“Mi trabajo ha sido narrar historias, plasmar tradiciones o gustos y resaltar personajes icónicos tanto locales, nacionales e internacionales a través del arte en mural, resignificando espacios y territorios. Mi arte busca transformar, aportar y embellecer, a través de movimiento, realismo e ilustración”, detalló May Rojas
Otro de los nombres destacados son los de Carmen Gil Vrolijk, y La Quinta del Lobo, que conforman una compañía de altísimo nivel artístico. A través de las artes vivas y las nuevas tecnologías crean obras de una potencia estética única. Aunque sus propuestas parten de lo local, su calidad y lenguaje escénico les permiten dialogar con el mundo y conectar con audiencias internacionales.
El recorrido creativo continúa con La Gata Cirko, la compañía precursora del circo contemporáneo en Colombia. Gracias a su trayectoria y trabajo artístico, hoy Bogotá es un referente latinoamericano y mundial del circo contemporáneo.
Durante más de 20 años han construido espectáculos que mezclan acrobacia, teatro físico y poesía visual, demostrando que el cuerpo también puede narrar historias profundas y conmovedoras.
“Espacios como Artescopio son importantísimos para la vida cultural de la ciudad, nos ayudan a visibilizar proyectos maravillosos y a crear redes que conectan a la gente con sus pasiones, que inspiran a través de la experiencia de otros y a creer en los sueños propios”, reflexionó Felipe Ortiz.
La música vuelve a aparecer con 1280 Almas, banda fundamental del rock colombiano. Desde los años 90 han retratado en sus canciones la vida urbana, las contradicciones de Bogotá y las emociones de varias generaciones. Su presencia en la serie permite entender cómo el rock también hace parte de la memoria cultural de la ciudad.
“La cultura bogotana es el receptáculo del mestizaje colombiano, ya no somos el pretencioso ‘dandy’ que quería parecer europeo. Ahora somos una mezcolanza de todas las culturas. Somos Pacífico y Caribe y desde esa perspectiva es que queremos que se vea nuestra música”, comentó Juan Carlos Rojas de 1280 Almas.
En el capítulo dedicado a Natalia Santa, el cine aparece como una herramienta para explorar los vínculos familiares, los silencios y las emociones cotidianas. La directora colombiana comparte una mirada profundamente humana sobre las historias que construye y sobre la manera en que la memoria influye en su obra audiovisual.
Para Natalia Santa, “Bogotá es una ciudad plural, que tiene un poco de cada región de Colombia. Es un reflejo de todo el país y eso la hace única. En ‘Artescopio’ quise mostrarla a través de las personas que la habitan”.
La serie cierra con Diana Wiesner, una de las paisajistas más importantes del país. Su trabajo demuestra que el paisaje también puede ser una forma de arte y de transformación social. A través de proyectos ecológicos y urbanos, Wiesner propone una relación más armónica entre la ciudad, la naturaleza y las comunidades.
“El arte puede convertirse en una herramienta poderosa para cambiar la forma en que las personas se relacionan con el agua, el suelo, las especies nativas y la montaña. A través de experiencias sensibles y participativas es posible proyectar una ciudad más consciente de sus ecosistemas y más conectada con sus paisajes vivos”, apuntó Wiesner.
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