Una grave denuncia sobre la presunta falta de atención oportuna de una ambulancia de la E.S.E. Alejandro Próspero Reverend durante el incendio que cobró la vida de una pastora y dos menores de edad en el barrio Santa Cruz, en Santa Marta, tomó un nuevo rumbo luego de que el gerente de la entidad, el médico y cirujano Haroldo José Pizarro Nay, revelara la respuesta que, según la información que recibió, habría entregado una auxiliar de ambulancia cuando fue requerida para atender la emergencia.
El directivo explicó que, durante la madrugada del sábado 31 de octubre, el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE) recibió varias llamadas relacionadas con la tragedia ocurrida en el sector Brisas del Nevado y avisó a la E.S.E. para que se prestara el apoyo asistencial requerido en el lugar.
Sin embargo, según la versión conocida por el gerente, la respuesta de la trabajadora habría sido que ya había terminado su turno y que se dirigía a un paseo familiar, razón por la cual no habría acudido al llamado de emergencia. “Ya salí de turno y voy para un paseo”, habría manifestado la auxiliar, de acuerdo con la información entregada por Pizarro Nay, quien calificó la situación como un hecho que debe ser esclarecido y anunció que la funcionaria será requerida para que entregue su versión de lo sucedido.
El gerente de la E.S.E. Alejandro Próspero Reverend indicó que se adelantan las verificaciones correspondientes para establecer cómo se produjo la comunicación entre el CRUE y la trabajadora, cuáles fueron las instrucciones impartidas y por qué no se habría concretado la atención solicitada.
Asimismo, confirmó que la auxiliar será llamada a descargos, procedimiento en el que tendrá la oportunidad de explicar las razones de su respuesta y las circunstancias en las que se encontraba al momento de recibir el requerimiento.
La investigación deberá determinar si existió una omisión en el cumplimiento de sus funciones y establecer las posibles responsabilidades frente a la falta de respuesta de la ambulancia de la entidad durante una emergencia de esta magnitud. La situación adquiere mayor gravedad al tener en cuenta que los dos menores fueron rescatados con vida de la vivienda incendiada, pero necesitaban atención médica urgente debido a las graves quemaduras que presentaban.
Ante la falta de una ambulancia que los trasladara oportunamente, las personas que participaron en las labores de auxilio tuvieron que recurrir a otros medios para llevarlos a centros asistenciales. Según la información conocida, uno de los pequeños fue movilizado en una motocicleta de la Policía y el otro en un vehículo particular. Pese a los esfuerzos realizados para auxiliarlos, ambos menores fallecieron posteriormente. La tragedia también cobró la vida de Adriana Margarita Ortiz Agudelo, de 54 años, quien se desempeñaba como pastora cristiana y no logró salir de la vivienda durante la conflagración.
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