Uno de los 4 cadáveres que fueron trasladados al batallón Cartagena, en La Guajira, tras el operativo que permitió neutralizar a Naín Andrés Pérez Toncel, fue el de su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona Tarazona.
La joven samaria, de 20 años, había cobrado protagonismo por aparecer en videos en redes junto a alias Bendito Menor, subida en motos de alto cilindraje, mientras el cabecilla de las autodefensas Conquistadores de la Sierra lanzaba amenazas contra la Fuerza Pública.
La Unidad Investigativa de EL TIEMPO rastreó el historial criminal de la mujer y no solo estableció que estuvo capturada y con prisión domiciliaria, sino que, además, su defensa acababa de llegar a un preacuerdo con la Fiscalía.
«Íbamos a pedir 36 meses de prisión domiciliaria. Pero, ahora, nos toma por sorpresa la noticia de lo sucedido en La Guajira», dijo en diálogo su apoderado Cristian Morelli Espinel.
Según el documento, al que tuvo acceso exclusivo, a alias la Bebecita se le tenía vinculada formalmente como miembro del componente armado de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, cuyo cabecilla urbano era su pareja Naín Andrés Pérez Toncel, conocido como ‘Bendito Menor’ o ‘Triple 6’.
De hecho, el 25 de septiembre de 2025, se le hizo una formulación de cargos ante el juzgado tercero municipal de Valledupar por el delito de concierto para delinquir.
Sin embargo, de común acuerdo con su defensa, la mujer iba a aceptar ese cargo y a someterse a una pena de 36 meses de prisión domiciliaria.
De hecho, su apoderado, el penalista Morelli Espinel, le dijo a EL TIEMPO que ya había solicitado que la audiencia condenatoria se realizara en octubre próximo para alcanzar a recolectar evidencia que les permitiera demostrar que la mujer tenía dos hijos menores y que por eso pedían la domiciliaria.
En el preacuerdo también se señala que Tarazona manifestó conocer la ilicitud de su comportamiento y que por ello pedirá perdón a la sociedad, la afectada primordialmente por el comportamiento antijurídico y atentatorio del bien jurídico de la salud pública.
/EL TIEMPO


