El coordinador de la Tertulia Samaria de Cajamag, Edgar Rey Sinning y a su lado, el conferencista invitado, Álvaro Suescún Toledo.
La VII Tertulia Samaria de este 2026, reunió a los amantes de la literatura alrededor de “Gabito nuestro de cada día”, un encuentro que recorrió la influencia de Aracataca, el vallenato y el cine en la obra de Gabriel García Márquez. La actividad se realizó de manera presencial y virtual.
Gabriel García Márquez fue nuevamente el protagonista de un espacio para conversar, analizar y comprender las raíces que marcaron su obra.
La Biblioteca Cajamag realizó la VII Tertulia Samaria, una jornada académica que esta vez fue dedicada a explorar al Nobel colombiano desde las experiencias del Caribe que terminaron convertidas en parte esencial de su universo literario.
El encuentro, denominado “Gabito nuestro de cada día”, tuvo como conferencista al experto en el tema, Álvaro Suescún Toledo. La tertulia se desarrolló de manera presencial en el Salón Magdalena de la Unidad Integral de Servicios Centro Histórico de Cajamag.
Más que hacer un recorrido convencional por los libros del escritor, la propuesta buscaba acercarse a las vivencias, sonidos, lugares y expresiones culturales que acompañaron a García Márquez desde sus primeros años y que posteriormente aparecieron, transformados por su capacidad narrativa, en muchas de sus historias.
Uno de los ejes centrales de la tertulia fue la relación de García Márquez con Aracataca, Magdalena, donde nació y que ocupó un lugar determinante en la construcción de su imaginario literario.
Durante el encuentro, se abordó cómo aquellas experiencias de infancia, las historias familiares y el ambiente del Caribe colombiano contribuyeron a formar una manera particular de observar y contar el mundo. Esa conexión permitió entender parte del origen de elementos que después caracterizaron la obra del escritor y que alcanzaron reconocimiento internacional.
La Tertulia planteaba precisamente volver sobre ese Gabo profundamente Caribe, antes de convertirse en una de las figuras más importantes de la literatura en español a nivel internacional. Una mirada que permitirá encontrar los vínculos entre su territorio de origen y una producción literaria que terminó atravesando fronteras.
El vallenato también ayudó a contar sus historias. La música tuvo un espacio importante durante la conversación. García Márquez encontró en los cantos vallenatos una forma de narración popular capaz de contar amores, tragedias, personajes y acontecimientos que recorrían pueblos enteros a través de la voz de los juglares.
Esa tradición oral despertó su interés y tuvo influencia en su manera de comprender el relato. La Tertulia Samaria permitió conocer esa relación entre literatura y vallenato, dos expresiones diferentes que, en el universo de Gabo, encontraron puntos de encuentro alrededor de la memoria y las historias del Caribe.
También se constituyó en una oportunidad para comprender que detrás del escritor reconocido mundialmente existieron influencias cercanas y cotidianas que fueron alimentando su sensibilidad narrativa mucho antes de alcanzar el Nobel de Literatura.
Otro de los componentes destacados de “Gabito nuestro de cada día” fue la relación de Gabriel García Márquez con el cine, una pasión que comenzó desde su infancia. Entre los temas previstos apareció el recuerdo de las películas que disfrutaba acompañado de su abuelo y la forma en que ese contacto temprano con la ‘pantalla gigante’ despertó una curiosidad que lo acompañaría durante diferentes etapas de su vida.
En ese recorrido apareció Álvaro Cepeda Samudio, escritor y periodista barranquillero cuya amistad con Gabriel García Márquez contribuyó a transformar la mirada del Nobel sobre el cine. Ese interés terminaría llevándolo a escribir reseñas cinematográficas y a desarrollar una relación mucho más profunda con el lenguaje audiovisual.

