‘Un Mundo a Reparar’ ya puede visitarse en Cajamag durante los próximos dos meses

La exposición internacional “Énergies Désespoirs – Un Mundo a Reparar” ya abrió sus puertas en la Sala de Exposiciones de la Unidad Integral de Servicios Centro Histórico de Cajamag. La muestra, integrada por 50 obras de artistas y arquitectos europeos, permanecerá disponible gratuitamente durante dos meses para samarios, visitantes y público del Caribe interesado en conocer, desde el arte y la ciencia, los desafíos que enfrenta el planeta por el cambio climático.

Tras su apertura oficial en Santa Marta, la exposición internacional “Énergies Désespoirs – Un Mundo a Reparar”quedó abierta al público en la Sala de Exposiciones de la Unidad Integral de Servicios Centro Histórico de Cajamag, donde podrá ser recorrida de manera gratuita durante los próximos dos meses.
La muestra llegó desde Europa y escogió a Santa Marta como punto de partida de su recorrido por América Latina. Su propuesta combina arte, arquitectura, fotografía y conocimiento científico para poner sobre la mesa una reflexión urgente sobre la crisis climática, pero también sobre las acciones que pueden contribuir a enfrentarla.
Son 50 obras distribuidas bajo una lógica visual muy particular: 25 piezas en blanco y negro representan aquello que el ser humano ha deteriorado o sigue haciendo mal frente al planeta, mientras otras 25, presentadas a color, muestran alternativas, conocimientos y posibilidades para avanzar hacia un mundo más sostenible.
Una exposición que ya está al alcance de todos
Con la inauguración cumplida, Cajamag mantiene abiertas las puertas de la exposición para que estudiantes, familias, trabajadores, turistas y ciudadanía en general puedan acercarse gratuitamente a esta experiencia. Cindy Zawady, quien lideró la propuesta en Cajamag, explicó que la muestra fue concebida como una invitación a mirar de frente los problemas ambientales actuales y entender que todavía existen posibilidades de transformación.
“Son 25 obras en blanco y negro, con todo lo que está mal como seres humanos, y 25 obras a color, donde está la esperanza de este mundo por reparar”, explicó.
Además, destacó que las 50 piezas fueron realizadas por diferentes arquitectos europeos vinculados a importantes escuelas del continente y que los contenidos incorporan información científica relacionada con el cambio climático. La intención es que el visitante no se limite a observar las obras, sino que entienda qué hay detrás de cada mensaje y cómo muchas de esas problemáticas también están presentes en su entorno cotidiano.
Del problema a las soluciones
La exposición está construida alrededor de dos conceptos: los “Désespoirs”, que representan las amenazas ambientales, y las “Énergies”, que reúnen posibles caminos para responder a ellas. En el recorrido aparecen temas como el calentamiento global, la contaminación por microplásticos, la pérdida de biodiversidad, el deterioro de los ecosistemas y las transformaciones provocadas por la actividad humana.
El color, en cambio, introduce una visión diferente: protección de los bosques, defensa del agua, soberanía alimentaria, justicia ambiental, recuperación de ecosistemas, movilidad sostenible y aprovechamiento responsable de los territorios. Este contraste permite que la exposición avance desde una mirada crítica hacia una reflexión sobre lo que todavía puede hacerse para reducir los impactos de la crisis climática.
El Magdalena también hace parte de esta conversación
Uno de los principales valores de la muestra en Santa Marta es su conexión con la realidad ambiental del Magdalena.
La curaduría territorial permite relacionar los contenidos internacionales con escenarios cercanos como la Sierra Nevada de Santa Marta, la Ciénaga Grande, el bosque seco tropical, las playas y el mar Caribe.
Así, por ejemplo, las obras relacionadas con los glaciares permiten reflexionar sobre el retroceso de las nieves de la Sierra Nevada; las piezas sobre microplásticos conectan con la contaminación de las playas y ecosistemas marinos, mientras las referencias al incremento de las temperaturas encuentran eco inmediato en las condiciones climáticas del Caribe colombiano. También aparecen elementos vinculados con los conocimientos ancestrales, las semillas, las comunidades campesinas e indígenas y las acciones orientadas a proteger el territorio.
Un llamado desde el arte
La secretaria de Cultura de Santa Marta, Lina María Sánchez, resaltó que la exposición permite utilizar el arte como una herramienta para generar conciencia alrededor de la protección del medio ambiente.
“Es un llamado a tener conciencia por el cuidado de nuestro entorno y de nuestro medio ambiente”, manifestó.
La funcionaria destacó que los visitantes podrán encontrarse con una muestra artística que reúne pintura, fotografía y diferentes recursos visuales utilizados para abordar la conservación del planeta y la biodiversidad.
La propuesta internacional tiene como núcleo conceptual el trabajo de Encore Heureux, el comisariado científico de la École Urbaine de Lyon y el artista Bonnefrite, mientras que en Santa Marta la curaduría territorial de Ana María González I. permite establecer un diálogo directo con las realidades ambientales del Magdalena.

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