Después de acompañar a más de 300 estudiantes de la ciudad de Santa Marta en la segunda edición de Scholas Ciudadanía y de escuchar sus preocupaciones sobre las realidades locales, Scholas Occurrentes inicia ‘La Ruta del Encuentro’, una iniciativa que durante las próximas semanas recorrerá seis comunidades con una propuesta basada en el juego, el arte y el pensamiento, que impactará a más de 800 personas.
Las comunidades beneficiadas son Divino Niño II, Bastidas, Altos de Bahía Concha, Cardonales, Bonda y el Hogar de Ancianos Sagrados Corazones de Jesús y María.
Esta iniciativa busca reconstruir vínculos, fortalecer la convivencia y demostrar otras formas de educar en los barrios, los hogares y los espacios comunitarios.
Este proceso de Scholas Occurrentes se realiza con el apoyo de la Alcaldía de Santa Marta, liderada por Carlos Pinedo Cuello; la secretaria de Educación Distrital, Sandra Muñoz; la Diócesis de Santa Marta, la Universidad del Magdalena y la Institución Universitaria de la ciudad.
Previo al inicio de este recorrido, Scholas reunió a 30 jóvenes universitarios y líderes comunitarios en la Universidad del Magdalena, quienes se formaron voluntariamente en juego, arte y pensamiento.
Durante tres días los voluntarios vivieron la ‘Pedagogía del Encuentro’ desde la experiencia aprendieron metodologías participativas y se prepararon para acompañar a niños, niñas, adolescentes y adultos mayores en cada uno de los territorios.
La formación buscó despertar una convicción de que la transformación social comienza cuando alguien decide salir al encuentro del otro. Ahora, estos 30 jóvenes serán los protagonistas de una experiencia, que sembrará esperanza en distintos rincones de la ciudad.
Durante el año pasado, Scholas conoció estas comunidades, escuchó sus historias, compartió con ellas diferentes experiencias educativas y se comprometió a volver. Hoy ese compromiso se cumple con el propósito de transformar el territorio, construyendo relaciones duraderas, generando confianza y demostrando que la educación puede convertirse en una presencia constante, que acompaña a las comunidades en sus propios procesos.
En cada uno de estos espacios se desarrollarán experiencias de juego, arte y pensamiento, una metodología que busca fortalecer habilidades socioemocionales; promover el diálogo intergeneracional, estimular la creatividad y construir comunidad desde la participación.

