La ONG World Vision ha intensificado su respuesta a la emergencia provocada por los terremotos en Venezuela, mientras que Save the Children ha advertido de que las fuertes lluvias registradas en los últimos días están agravando las condiciones de vida de las familias desplazadas y aumentando el riesgo de enfermedades por la falta de agua potable y saneamiento.
La emergencia entra este martes en su decimotercer día y, según las últimas cifras oficiales difundidas por World Vision, el balance asciende a 3.342 fallecidos, 16.740 heridos y 157 personas desaparecidas. Además, más de 61.000 personas continúan sin ser localizadas a través de los sistemas de búsqueda de familiares, mientras que 58.870 edificios han sufrido daños en todo el país.
Las lluvias de los últimos días han empeorado la situación de las personas desplazadas que permanecen en tiendas de campaña y asentamientos improvisados, exponiéndolas a nuevos riesgos para su salud y seguridad. Asimismo, los hospitales y centros sanitarios continúan desbordados tras haber atendido a 12.841 pacientes, según World Vision.
En este contexto, Save the Children ha alertado de que cientos de personas desplazadas comparten un número muy reducido de baños en campamentos improvisados y de que otras se ven obligadas a regresar a viviendas dañadas para poder utilizar un aseo, pese al riesgo de derrumbe de los edificios.
La organización ha señalado que miles de personas llevan 12 días viviendo en tiendas de campaña sin acceso regular a agua potable, agua corriente ni instalaciones de saneamiento, una situación que incrementa el riesgo de infecciones cutáneas, diarreas y enfermedades gastrointestinales, especialmente entre niños. También ha advertido de las dificultades que afrontan mujeres y adolescentes para gestionar su menstruación sin privacidad, agua limpia ni productos de higiene.
Según Save the Children, en algunos asentamientos solo hay uno o dos baños, algunos de ellos dañados por el terremoto, para cientos de personas desplazadas, lo que obliga a parte de la población a hacer sus necesidades al aire libre. La organización ha avisado además de que las tormentas y las altas temperaturas pueden favorecer la propagación de enfermedades y ha indicado que, en La Guaira, algunas familias están utilizando agua sin tratar de los ríos para beber, cocinar y asearse.
Por su parte, World Vision ha informado de que desde el inicio de la emergencia ha prestado asistencia a 14.991 personas, correspondientes a 4.306 hogares, mediante la distribución de cestas de alimentos, kits de higiene, agua, kits recreativos y actividades de protección infantil en los estados de La Guaira, Caracas y Miranda. La organización ha destacado además la colaboración de la red ‘Esperanza Sin Fronteras’, integrada por más de 2.000 voluntarios de comunidades religiosas.
La ONG ha señalado igualmente que las clases se reanudaron este lunes en las zonas no afectadas por los terremotos, mientras continúan las evaluaciones de las infraestructuras y las operaciones humanitarias en las comunidades más afectadas.
World Vision ha expresado su preocupación por las consecuencias a medio y largo plazo de la emergencia, entre ellas el deterioro de las condiciones de salud pública por la acumulación de residuos y la falta de servicios básicos, el aumento de la vulnerabilidad psicosocial de los menores desplazados, el elevado riesgo de brotes de enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento, así como la interrupción de la actividad educativa en los estados más afectados.
La directora de Save the Children en Venezuela, Fatima Andraca, ha advertido de que «cada día que pasa desde los terremotos en Venezuela aumenta el impacto que esta catástrofe está teniendo sobre la infancia», al tiempo que ha alertado de que miles de niños siguen viviendo a la intemperie y sin acceso regular a agua potable, baños o duchas.
Por su parte, el director nacional de World Vision para Colombia y Venezuela, Peter Gape, ha defendido que la solidaridad está permitiendo llegar a miles de personas afectadas, aunque ha subrayado que la magnitud de la emergencia requiere un apoyo sostenido para proteger a la infancia y a las familias afectadas.
/Colprensa.

