La calidad de una política se mide por las prioridades que traza. A juzgar por los últimos indicios Colombia no tiene política energética alguna, pues las prioridades que le traza el gobierno resultan ridículas y erráticas.
La semana pasada el presidente Petro hizo una pausa en su indebida intervención en política al apoyar desvergonzadamente a su candidato Cepeda, para recibir de urgencia en palacio una parte de la junta directiva de Ecopetrol.
¿Cuál era el propósito de esta extraña reunión?
Según ha trascendido se trataba de planear algunos cambios en la junta de la empresa para facilitar el regreso triunfal y anticipado del presidente Roa. A fin de que retomara cuanto antes la cuestionada presidencia por encontrarse en vacaciones.
O sea, la gran prioridad de Petro en política energética parece reducirse a acelerar el retorno de Roa por razones asociadas-se dijo- a los procesos contractuales de la petrolera, sobe los cuales la Casa de Nariño desea tener control en este trecho agónico de su mandato.
Pero ¿es ésta realmente una prioridad de la menesterosa política energética que tenemos? ¿Los delicados problemas que se observan en el horizonte se van a arreglar con un retorno anticipado de las vacaciones del cuestionado Roa? ¿Cortándole la cabeza a varios miembros de la junta de Ecopetrol que han sostenido con verticalidad lo inconveniente que resulta mantener al frente de la petrolera a un sospechoso personaje como Roa, qué problemas se arreglan?
No se arregla ninguno. Por el contrario: se agravan los muchos que afronta la empresa y en general y la política energética del país.
Esa reunión en palacio muestra la falta de prioridades del gobierno. Que ha cambiado lastimosamente las decisiones técnicas por los caprichos presidenciales.
Así como el nuevo gobierno recibirá una situación fiscal calamitosa, también recibirá una política energética vuelta añicos.
Por los mismos días en que tenía lugar la reunión en la Casa de Nariño convocada para dañarle las vacaciones a Roa, se divulgaban las últimas cifras sobre producción de crudo y de gas en Colombia. Ambas a la baja.
De abril 2025 a abril de 2026 la producción de crudo ha caído de 740.947 barriles por día a 724.910. La de gas es mucho más pronunciada: se desplomó un 14,2% en el último año. La brecha entre oferta y demanda continúa ampliándose y las perspectivas de importaciones siguen amenazantes en el horizonte.
Las utilidades de Ecopetrol llevan varios años cayendo y en general las reservas de uno y otro hidrocarburo continúan mostrando una preocupante declinación.
Ecopetrol está perdiendo la oportunidad de oro de vender excedentes de crudo en el mercado internacional a precios superiores a US$ 100 dólares el barril como los que ha impuesto la guerra de Irán, pues la producción pasmada que trae nuestra petrolera no le permite excedentes exportables de consideración.
La caprichosa orden de Petro de no permitir nuevas exploraciones de hidrocarburos le está pasando una pesada factura a Colombia y a sus finanzas públicas.
Y mientras tanto, la prioridad presidencial se reduce a convocar a los miembros sumisos de la junta de Ecopetrol para ver cómo se acelera el regreso de Roa para mal administrar la empresa.
La iguana- por falta de prioridades sensatas- se ha convertido en una famélica lagartija.
*Exministro de Estado

