“Mi hijo, el regalo más grande que me ha dado la vida”

Tiene un hijo, Lucas Jaramillo Gómez, de 7 años. En sus palabras de padre orgulloso, es un niño muy inteligente, curioso y realmente único.

Carlos José Jaramillo Ríos, es ingeniero, aunque la vida lo ha llevado por el camino del emprendimiento. Actualmente, es el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Santa Marta para el Magdalena.
Tiene un hijo, Lucas Jaramillo Gómez, de 7 años. En sus palabras de padre orgulloso, es un niño muy inteligente, curioso y realmente único.
“Tuve a Lucas casi a los 32 años. Curiosamente nacimos en el mismo mes, y desde que llegó a mi vida todo cambió. Mi hijo ha sido el regalo más grande que me ha dado la vida. Es mi mayor orgullo y felicidad. Cada día con él es una aventura distinta, porque siempre me sorprende con algo nuevo, con una pregunta, una ocurrencia o una enseñanza”, manifestó con una gran sonrisa.
Y destaca, “yo solo sueño con que él pueda llegar muchísimo más lejos de lo que yo he llegado, que tenga más oportunidades, que sea una gran persona y pueda cumplir todo lo que se proponga. Verlo sonreír y verlo crecer es, sin duda, lo más importante para mí. Espero algún día aportar a ese sueño que hoy de niño tiene: hacer casas para las familias que no tienen la posibilidad de comprar una”.
Y cuándo se le pregunta ¿qué parte de usted cambió para siempre desde que nació su hijo? responde sin dudar: “Definitivamente, cambió mi forma de ver la vida y el futuro. Hoy muchas de las decisiones que tomo, las pienso desde el tipo de territorio y de sociedad que quiero dejarle a él. Uno empieza a entender que trabajar por generar oportunidades, por construir una mejor ciudad y un mejor departamento, también es una forma de pensar en el futuro de los hijos. Hoy me esfuerzo por ser ese héroe real para mi hijo, cuidar mi coherencia para ser su ejemplo y orgullo, eso es valioso para mí”.
Y para él, la lección más dura que le ha enseñado la paternidad, “es entender la importancia de estar presente. A veces el trabajo y las responsabilidades consumen muchísimo tiempo, pero uno aprende que hay momentos en la vida de los hijos que no vuelven. La paternidad me ha enseñado que el tiempo de calidad no se reemplaza con nada y me esfuerzo a diario por siempre tener tiempo para mi familia.
Los valores son importantes en los seres humanos, por eso, le gusta inculcarle a Lucas, la empatía y la honestidad. “Quiero que siempre sea una persona capaz de ponerse en el lugar del otro, de actuar con respeto y de hacer las cosas bien, incluso cuando nadie lo esté viendo. Creo que esos valores nunca deberían pasar de moda y en mi concepto son la base de la construcción de una mejor sociedad”.
Le gusta pasar tiempo de calidad con su hijo, le encanta armar legos juntos. “Es un espacio donde conversamos, imaginamos cosas y compartimos tiempo de calidad”.
Y a la pregunta ¿Considera que la figura del padre en el hogar se mantiene como debe ser en Colombia? respondió: “Creo que la figura del padre ha venido evolucionando. Hoy los hijos necesitan padres mucho más presentes, más cercanos y emocionalmente involucrados. Más allá del rol tradicional, ser padre proveedor hoy implica acompañar, escuchar, formar y construir confianza todos los días. Todavía hay muchos retos como sociedad, pero también veo una generación de padres que está entendiendo la importancia de participar activamente en la crianza y en la vida emocional de sus hijos, porque esa crianza se crea desde la visión y sentir de papá y mamá por igual”.

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