La falta de civismo de la gente por un lado y la carencia de vigilancia por las autoridades por el otro, son factores que han incidido para que la Escultura de la Perla en la glorieta de la Sociedad Portuaria de Santa Marta.
Excretas por todos lados y los malos olores producto del orín de las personas, afean un lugar que se construyó como un referente para el turismo, que tiene como fundamento rescatar una zona que se encontraba inmersa en la droga, prostitución, alcoholismo y otros males que acaban con la sociedad.
De acuerdo con el vecindario, quienes frecuentan ese lugar, son personas en condición de calle que residen en El Boro, que en el día la pasan durmiendo y por la noche salen a caminar por las distintas calles del centro histórico de Santa Marta.
La comunidad está solicitando vigilancia, para que el lugar no se convierta en otra Fuentes de la Cuatro Caras, que se ha convertido en una letrina pública en mitad del parque Bolívar, donde nadie puede llegar por los malos olores que se derivan de las excretas en descomposición.
La obra artística, construida y puesta en funcionamiento hace un año, se asemeja a una concha de nácar que exhibe una perla en su centro que brinda una iluminación nocturna en aras de atraer la atención y sea un punto de llegada a los turistas quienes recorren el Centro Histórico.
La Alcaldía Distrital de Santa Marta aprobó la ubicación de este monumento que contrató la Unión Temporal Amoblamiento Urbano y el cual contempla una zona amigable con follaje natural, grama sintética e iluminación para la contemplación nocturna.
El vecindario está solicitando que, así como la Sociedad Portuaria de Santa Marta, tiene vigilancia privada para un sector del camellón de la bahía local, también ser asigne vigilancia para esa obra que merece ser recorrida y mirada por propios y visitantes.

