Con una Solemne Eucaristía de Acción de Gracias en la Parroquia San Francisco de Asís, se celebró los 75 años de vida parroquial de este sagrado templo, ubicado en el Centro Histórico de la ciudad.
La ceremonia de celebración de las Bodas de Diamante fue presidida por el Obispo de la Diócesis de Santa Marta, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, y concelebrada por fray José Alirio Urbina Rodríguez, OFM, ministro provincial, Provincia Franciscana de la Santa Fe, frailes franciscanos y sacerdotes diocesanos
En la Eucaristía hicieron presencia masiva los feligreses que se congregan en la misma, quienes estuvieron muy atentos de la reflexión del Santo Evangelio correspondiente al día y manifestaron su interés de continuar apoyando a la comunidad franciscana.
Según la historia, el templo fue construido en el año 1597, por gestión del Obispo de la época en Santa Marta, Sebastián de Ocando. En 1676 un grupo numeroso de corsarios afines al gobernante Henry Morgan, convirtieron el templo en una cárcel de mujeres.
En 1821 miembros de la comunidad franciscana salieron de Santa Marta. En 1834, un fuerte terremoto sacudió a la capital del Magdalena y destruyó parte de la Iglesia.
Los franciscanos volvieron a la ciudad en 1946, por petición del Obispo de la Diócesis, de la cual habían salido en 1821. La parroquia fue entregada a la Provincia, el 3 de enero de 1947. Habiéndose incendiado el templo el 29 de junio de 1962, las obras de la nueva iglesia se comenzaron en la primera semana de noviembre de 1963 y el nuevo templo fue inaugurado solemnemente en 1964.
Las actuales dependencias del convento y despacho parroquial fueron remodeladas a partir de junio de 1997 y el nuevo edificio fue bendecido solemnemente el 6 de junio de 1998.
Es de resaltar que la espiritualidad franciscana está centrada en Cristo, el sumo Bien, que por su encarnación y su cruz nos ha mostrado el camino al Padre, redimiendo nuestra humanidad, nos invita a encontrarlo en la fraternidad universal y en el “Espíritu de la Santa Oración y Devoción”.
Los franciscanos de la primera orden de San Francisco buscan vivir el Evangelio del Señor, la Palabra hecha Carne, mediante la profesión de los consejos evangélicos en fraternidad y minoridad, por ello, procuran vivir en el seguimiento de Cristo pobre y crucificado, mediante una actitud continua de conversión, reconocer en todos, un regalo de Dios y vivir la fraternidad.
Ser misioneros de la Paz y el Bien en los diversos lugares donde la obediencia los ponga en servicio, y manifestar la alegría y simplicidad de los hijos de Dios.

