Sin legado

 

Por

NÉSTOR HUMBERTO

MARTÍNEZ NEIRA

Llegó la hora del final del mandato de Petro. Y se va sin dejar un legado que lo consagre. Mientras el país recuerda el Estatuto de Seguridad de Turbay, la apertura económica de Gaviria, la seguridad democrática de Uribe, la paz de Santos o la economía naranja de Duque, para citar algunos ejemplos emblemáticos, Gustavo Petro se despide sin dejar una sola huella positiva. Prevalecerán en la memoria nacional, fundamentalmente, recuerdos negativos.

Lo más lamentable es que hizo trizas la majestad del poder, fuente de la legitimidad y de la capacidad presidencial para convocar a la Nación y todas sus instituciones. Lo cierto es que Petro hizo todo lo posible por degradar la majestad de la Presidencia de la República. Para empezar, esta dejó de ser referente del valor de la familia, mientras el primer mandatario se jactaba de sus aventuras, en Lisboa, en Panamá o en el Bois de Boulogne, en París. Nunca antes un mandatario se extravió de su agenda oficial, en medio de tantas responsabilidades.

Nada bueno quedó de su anuncio de que se consagraría personalmente a la paz de Colombia. Deja un país más violento, inundado de coca, con las guerrillas fortalecidas y con unas organizaciones criminales envalentonadas. Se aseguró, por el contrario, de desmantelar el Ejército y la Policía, quitarles recursos vitales, dejar en tierra la capacidad helicoportada de la Fuerza Pública y acabar con la inteligencia. Como resultado de todo ello, la ciudadanía se siente indefensa, han crecido las masacres y las víctimas de la violencia se han multiplicado.

En general, la mayoría de las áreas de la gestión pública terminaron deterioradas. Las relaciones internacionales quedaron diezmadas; ni siquiera fue fluida su comunicación con Lula, en el Brasil. La salud quedó en cuidados intensivos. La situación fiscal es lamentable. Comprometió la soberanía energética, y se habla de un posible racionamiento eléctrico. Nunca se vieron las cien universidades prometidas y golpeó al Icetex y a Colfuturo, la única cantera que existe para la formación en el exterior de miles de jóvenes.

Los resultados en materia laboral son agridulces: disminuyó el desempleo, pero creció el empleo informal. La reforma agraria quedó a mitad de camino, y la mejora en la reducción de la pobreza no es estructural; puede revertirse rápidamente por la situación fiscal.

Durante estos cuatro años la corrupción se salió de madre. Era previsible. Con ocasión de los escándalos ocurridos durante su alcaldía de Bogotá, luego de la corruptela del Polo Democrático, apoyó a los suyos: “Puede que roben, pero por las esquinas”. La lista de lo acontecido parece de ficción. Nicolás Petro judicializado, al igual que sus más apreciados colaboradores, como Ricardo Bonilla, Carlos Ramón González y Ricardo Roa. El robo de la UNGRD es inédito y le faltan capítulos, como también a los casos del coronel Óscar Dávila, de la auxiliar Marelbys Mesa y del affaire de Angie Rodríguez. Lo de las hermanas Guerrero apenas empieza a conocerse, como una red de tráfico de negocios dentro del Estado, del que saldrán muchos más nombres, como ha sido el salto a la palestra de Gabriela Muñoz en la Aerocivil.

En este frente oiremos en los próximos meses de Juan Fernando Petro, Laura Sarabia, la compra de los aviones suecos Gripen, el saqueo del programa ‘Caminos para la paz’, la gestión de los interventores de las EPS y la lista total de contratos de asesoría con entidades públicas de Alejandro Carranza, abogado de Petro y de su hijo.

Petro fue condescendiente en estos casos, lo que mandó un mensaje equívoco sobre el compromiso de Colombia contra la corrupción, lo que nos llevó como país a los peores puestos del ranking mundial que lleva Transparencia Internacional. Fue igualmente grave para la moralidad su decisión de invitar a altas posiciones del Gobierno a personas judicializadas, varias de ellas ante la Corte Suprema, lo que transmitió un alto desprecio por la ética pública y la justicia… Se irá anticipadamente, desde el 6 de agosto, sin legado y, para colmo, incluido en la lista Clinton.

Taponazo. El nuevo gabinete constituye una bocanada de esperanza para el país./Tomado de El Tiempo.

*Abogado en ejercicio. *ExMinistro de Estado*ExFiscal General

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