Mildreth Armenta Muegues conforma una hermosa familia al lado de su esposo Edwar Orozco Oñate y sus hijos Edwar Andrés y Alana María.
Ser madre en estos tiempos implica equilibrar la crianza amorosa con altas exigencias sociales y profesionales, y así lo viene haciendo la doctora Mildreth Armenta Muegues, contadora de profesión y magister, quien actualmente, ejerce como gerente de Aseo Técnico de la Sabana – Atesa, en Santa Marta.
Su esposo, el personero distrital, Edwar Orozco Oñate, desde hace 15 años, es su compañero de vida, que ha sido su pilar, apoyo y fuerza en cada paso que da.
“Dios nos ha bendecido con dos hijos maravillosos: Edwar Andrés, de 14 años, y Alana María, de 7 años, quienes son luz, amor y esperanza en nuestro hogar”, manifiesta Mildreth Armenta con una gran sonrisa.
Para ella, convertirse en madre fue el momento más transformador de su vida y así lo narra: “Sentí un amor infinito, indescriptible, una conexión profunda que me enseñó el verdadero significado de la entrega, la protección y la vida misma”.
Por eso, considera que “ser madre hoy es un acto de valentía y amor constante. Es formar con valores, educar con el ejemplo y sembrar esperanza en medio de los desafíos. Es guiar con firmeza, pero también con ternura”.
Y por ser una mujer con muchas ocupaciones procura distribuir lo mejor posible su tiempo libre y destinarle espacio a su familia.
“El equilibrio está en priorizar lo verdaderamente importante. Organizo mis responsabilidades con disciplina, pero siempre reservando espacios de calidad para mi familia. Para mí, cada momento compartido con mi esposo y mis hijos es sagrado”.
Como toda madre, ella guarda con mucho cariño recuerdos especiales con sus hijos, los mismos que ahora ve como anécdotas:
“Recuerdo con mucha alegría el día que dejé a mis hijos al cuidado de su papá. Cuando regresé, estaban completamente disfrazados y maquillados de una manera tan creativa que no pude hacer otra cosa que reír sin parar. Fue un instante lleno de amor y complicidad familiar”, un recuerdo que siempre le saca una sonrisa.
Ella, al ser madre joven también sostiene que “ser mamá en la era digital implica sabiduría y equilibrio. Las redes sociales pueden ser herramientas, pero nunca deben reemplazar el tiempo real, el abrazo, la conversación y la presencia genuina de una madre con sus hijos”.
Y aunque hoy existe un componente comercial cuando se celebra el Día de las Madres, la doctora Mildreth Armenta considera que el verdadero valor del Día de las Madres está en el sentimiento, porque “es una oportunidad para agradecer, honrar y reconocer el amor incondicional que solo una madre puede dar”.
Agregó que “Hoy agradezco a Dios por mi esposo Edwar, por su amor, su apoyo incondicional y por caminar juntos en equipo, construyendo cada uno de nuestros sueños. Nuestra familia es bendecida, guiada siempre por la fe en Jesucristo, quien es nuestro compañero fiel. A mis hijos, que son mi mayor inspiración, les doy gracias por enseñarme cada día el verdadero significado del amor. Ser madre es mi mayor orgullo y mi más hermosa misión”.
Hoy, esta fecha especial la proyecta celebrar en familia, “en un ambiente sencillo, pero lleno de mucho amor. Compartir, agradecer a Dios y sentir el cariño de los míos es el mejor regalo”, indicó.

