Valorar nuestro distrito

Cuán importante sería que todos y cada uno de nosotros, habitantes de nacimiento, adopción y residencia valoremos nuestro Distrito en sus cuatro puntos cardinales, en sus múltiples confines y ayudemos a resaltar, entre otros aspectos de los muchos que nos hace un destino único, naturaleza, arquitectura, cultura, gente, valores, turismo y gastronomía, mismos que hacen parte de nuestra historia y constituyen “per se” un grande atractivo para nacionales y extranjeros como ha sido demostrado y de lo que hay grandes referencias. Y, además, por cuanto nos cabe la obligación de proyectarse y proyectar nuestra ciudad con alegría manifiesta en claro homenaje a nuestros ancestros.

Tenemos que pensarnos mejor, pro­ducir más ciudad, contenernos en válidos modelos de urbanismo social desde oteros ciertos de análisis que consulten nuestra realidad y propias necesidades para conducirnos seguros, con prisa y sin pausa por caminos de proyección, prospectiva y estrategia. Acercarnos más a lo social, a lo incluyente, a la participación activa con sentido positivo de utilidad, cambio y transformación; así como exponer abiertamente, desde nuestros propósitos y objetivos, que nos marquen y ayuden a caracterizar lo que pretendemos como modelo de ciudad.

Construirnos y reconstruirnos mejor a partir de represen­taciones asociadas con la transformación so­cio-espacial, creencias, actitudes, nociones y valores por medio de los cuales evaluarnos como sujetos, actores y acciones en dirección a introducir nuevos significados e imágenes de la realidad, induciendo comportamientos, legitimando o deslegitimando las actuaciones de actores, gru­pos y comunidades que convenga o no a lo que bien, mejor y superiormente se persigue.

Reorientar nuestro desarrollo municipal con la persona y su bienestar como eje, gobernabilidad, gobernanza, productividad, crecimiento económico. Adecuarnos para insertarnos verdaderamente en las redes de economía global, superar pobreza, exclusión, inseguridad, inequidad, desigualdad, violencia, la falta de un crecimiento económico sostenido y sostenible.

Establecer procesos de jalona­miento y acondicionamiento, conectarnos productivamente a los mercados, crear riqueza y generar un crecimiento económico grueso, robusto, sólido y hacer de él un todo sostenible concretado en mayores niveles de desarrollo humano, en la afirmación verdadera que lo social se sitúa como un proceso de acondicionamiento de la ciudad articulado a las demandas departamentales, regionales, nacionales y globales de desarrollo, que  vincula los pro­pósitos de transformación que deben cumplirse en beneficio colectivo.

Importante en todo momento, tiempo y lugar, ir tras la búsqueda y procura de una ciudad gobernable, nor­malizada, productiva y competitiva. Entender y comprender desde una perspectiva crí­tica, los procesos de planeación y gestión territorial. Posicionarnos como un modelo de Distrito dinámico materializado en acciones que conduzcan hacia funcionalidades de organización, relaciones y prácticas sociales de primera magnitud. Así mismo, revisar con sentido crítico los procesos de planea­ción y gestión del territorio, en la comprensión de la función que se debe des­empeñar en el territorio y la manera en que todo debe arti­cularse a ejercicios de poder y control, lo que ayudará en alta cifra y medida a la construc­ción, circulación y legitimación de un modelo social con gran impacto tanto en lo fí­sico-espacial como en lo los aspectos sociopolíticos todos del Distrito en todo cuanto ello importa, traduce, comporta, significa y más, en contexto de administración pública, progreso, desarrollo, crecimiento, bienestar y prosperidad.

*Abogado

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