Con una bala alojada al interior de su cuerpo, sin movilidad en sus piernas y sin poder darles el sustento diario a sus hijos, permanece un joven que por negarse a entregar su dispositivo móvil a unos atracadores le dispararon en dos oportunidades.
Los hechos ocurrieron cuando la víctima, identificada como Rafael Pérez, iba llegando a su lugar de residencia, ubicada en la calle 43 con carrera 16 del barrio María Eugenia, en el sur de esta capital, y un individuo a bordo de una motocicleta lo interceptó, desenfundó un arma de fuego y lo intimidó.
Pérez relató que se negó a hacer entrega del celular que llevaba en sus manos y empezó a forcejear con el ‘bandido’, por lo que este accionó la pistola que portaba y le propinó un balazo a la altura del pecho, el cual le cambió la vida para siempre.
El joven fue llevado rápidamente hasta la sala de urgencias del centro de salud IPC La Candelaria del mencionado sector, en donde médicos de turno lo valoraron y luego ordenaron su remisión a una clínica de mayor nivel.
“La bala aún la tengo en mi pecho, porque la operación es muy delicada, el tiro me fracturó una vértebra y por eso perdí la movilidad en mis piernas, me están mandando terapia para ver si recupero la movilidad en mis piernas”, manifestó Rafael.
Ahora, el joven, quien reside en la manzana 3 de Ciudad Equidad con su mamá y duerme en una cama que tiene en la sala, pide ayuda a los samarios para adquirir una silla de ruedas y materiales de construcción para fabricar una habitación en óptimas condiciones.
“No me gusta quedarme en casa y con la silla de ruedas puedo salir a trabajar para mantener a mis hijos”, agregó el afectado.

