El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, señaló que el elevado aumento del salario mínimo y el crecimiento inesperado del déficit fiscal han contribuido a elevar las presiones inflacionarias en el país, lo que explica las razones del Emisor para aumentar las tasas de intermediación, situada actualmente en el 12,25%.
Durante su intervención en el Congreso Colombiano de la Construcción, organizado por Camacol, Villar afirmó que el incremento del salario mínimo pasó del 11% en 2025, cuando la inflación se ubicaba alrededor del 5%, al 23% en 2026.
“Para 2026, el aumento realmente fue 23%, 17 puntos porcentuales por encima de la inflación y de la meta de inflación”, afirmó. Agregó que, debido a la reducción de la jornada laboral prevista en otra norma, el incremento del salario mínimo por hora alcanzó el 28%.
Según el gerente del Emisor, esa decisión afectó la credibilidad de la meta de inflación y dificultó la continuidad del proceso de reducción de los precios que venía registrando la economía.
A este factor se sumó un aumento del gasto público y del déficit fiscal superior al esperado. Villar explicó que, al excluir el pago de intereses, el déficit primario permite observar la diferencia entre los ingresos del Gobierno y sus gastos corrientes.
El funcionario sostuvo que ambos elementos representan un aumento de la demanda agregada. Desde mediados de 2025, esa dinámica se reflejó en un crecimiento significativo de la demanda interna, que llegó al 4,8% en el segundo trimestre de 2026.
Villar reconoció que un mayor consumo, derivado del incremento del salario mínimo, puede impulsar las ventas y la actividad empresarial en el corto plazo, pero advirtió que el crecimiento resulta problemático cuando no está respaldado por un aumento de la capacidad productiva.
“La demanda interna se está impulsando por cosas artificiales, no porque la capacidad productiva de la economía esté aumentada”, afirmó el gerente, quien relacionó esa situación con un mayor endeudamiento público y privado.
La baja inversión y las limitaciones para incrementar la producción nacional han llevado a que parte de esa demanda se cubra con bienes importados. Las importaciones crecieron cerca del 18% en dólares durante los primeros ocho meses del año, mientras que en los dos últimos meses registraron aumentos de alrededor del 22% y el 31%.
Aunque ese comportamiento favorece las ventas del comercio en el corto plazo, también está ampliando el déficit de la balanza comercial de bienes. Villar advirtió que Colombia podría cerrar 2026 con el mayor déficit comercial de su historia.
El resultado, explicó, ha sido parcialmente compensado por el desempeño del sector de servicios y por el aumento de las remesas recibidas desde el exterior, aunque consideró que la situación económica sigue siendo más vulnerable frente a las presiones inflacionarias.

