El presidente Lula intensificó este martes su ofensiva contra Flávio Bolsonaro al decidir pedir a la justicia electoral que anule la candidatura de su rival en las presidenciales de Brasil, por una presunta interferencia de Meta en favor del senador conservador.
El gigante tecnológico estadounidense, dueño de Facebook, Instagram y WhatsApp, es blanco de denuncias del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva por supuestamente perjudicarlo en sus plataformas frente al hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro, antes del balotaje del domingo.
Aunque Meta niega las acusaciones, ha admitido fallos como la desactivación de anuncios proselitistas de Lula que atribuye a «problemas técnicos» que no habrían afectado solo a Brasil.
La campaña de Lula presentará al Tribunal Superior Electoral (TSE) un recurso por «manipulación algorítmica» de Meta, que incluye un pedido de revocación de la candidatura de Bolsonaro, dijo a la AFP una fuente del equipo lulista, que confirmó informaciones de prensa.
Aunque el recurso iba a presentarse este martes, según otra fuente de la campaña, finalmente se postergó para el miércoles, dijo a periodistas el senador Camilo Santana, coordinador de campaña de Lula.
A pedido de Meta, la empresa y los abogados de ambas campañas se reunieron este martes ante el TSE, que escuchó a las partes sobre el cumplimiento de una orden suya para que la ‘big tech’ garantice equilibrio a los dos postulantes.
«Transparencia e igualdad entre los candidatos es lo que se busca resguardar», afirmó el juez Marco Aurélio Bellizze tras encabezar la reunión, citado en una nota del TSE.
Lula, de casi 81 años, busca un cuarto mandato no consecutivo frente a su rival de 45 años.
Los sondeos los muestran en un empate técnico, tras la victoria de Bolsonaro en la primera vuelta del 4 de octubre por 47% a 45% de los votos.
«Fallos recurrentes»
Meta dijo este martes que cumplió las órdenes del TSE para asegurar igualdad en la distribución de contenidos y anuncios electorales de ambas campañas.
La autoridad electoral le había dado el lunes 24 horas para demostrar acciones, después de considerar que no tomó medidas ya exigidas la semana pasada.
De lo contrario, el TSE expuso a Meta a una multa diaria de unos 200.000 dólares.
La campaña de Lula denunció, entre otros problemas, un alcance restringido de sus contenidos en Instagram y WhatsApp y que la herramienta de IA de Meta se negaba a generar contenido electoral suyo, pero no de Bolsonaro.
Entre las medidas adoptadas, Meta dijo que solo los candidatos y partidos registrados ante la justicia electoral pueden ahora anunciarse en sus redes.
La empresa informó además que retiró de circulación 720 publicaciones con contenido generado por inteligencia artificial sin la debida identificación.
El consejo asesor de contenido de Meta, supervisor independiente con sede en Londres, afirmó el martes que constató «fallos recurrentes» ligados a contenidos sobre las elecciones presidenciales en Brasil y las parlamentarias en Estados Unidos.
Lula ha afirmado durante la campaña que el gobierno de Donald Trump intenta interferir en los comicios en favor de Flávio Bolsonaro, cuyo padre es aliado de Trump.
De su lado, la campaña de Bolsonaro también denunció una presunta «ofensiva de propaganda negativa impulsada» por su contrincante «con la aprobación» de Meta.
Secretos bancarios
En desafío a Bolsonaro, Lula autorizó este martes la divulgación de sus extractos bancarios y telefónicos, así como los de su familia, si su rival se compromete a lo mismo.
La policía investiga por posible corrupción a Flávio Bolsonaro luego de que se supiera que pidió una suma millonaria a un banquero detenido por fraude para financiar una película sobre su padre, preso por golpismo.
El derechista ha contraatacado con menciones a «Lulinha», un hijo del presidente investigado por tráfico de influencias.
Bolsonaro afirmó el domingo que sus cuentas se declaran al fisco.
Tras perder la primera vuelta, Lula y la izquierda se activaron en varios frentes para tratar de ganar el balotaje del domingo.
Hubo movilizaciones masivas en varias ciudades, bajo consignas como «Bolsonaro nunca más» y «Por la democracia».
El gobierno de Lula también aumentó y adelantó el pago del Bolsa Familia, un emblemático programa de asistencia a familias pobres que alcanza a casi 50 millones de brasileños.
En el Congreso, obtuvo un triunfo clave con la aprobación de una reforma constitucional que garantiza dos días de descanso a los trabajadores.
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