Lo que a veces no hablamos, puede luego afectar nuestro cuerpo

Por

Andrea Liliana

Ortiz González*

La cultura del rendimiento, de la rapidez digital, de la omnipresencia nos ha llevado a tal punto que hemos perdido esa conexión fundamental que debe equilibrar el balance entre cuerpo, emoción, pensamiento, y contextos. La vida de por sí, es un escenario de retos y a veces situaciones impredecibles que pueden ser dolorosas, sentirse fatigantes y pensarse como irremediables o injustas, y no las conversamos, pero persisten en nuestros pensamientos y en un dolor emocional no explicable.

En estudios recientes publicados en la “ Internacional  Journal of Mental Health ProMotion, se ha, encontrado que esas situaciones que nos han afectado, como el  trauma relacional, resultante de experiencias repetidas de daño o negligencia dentro de las relaciones de apego, interrumpe profundamente las trayectorias de desarrollo y se manifiesta en el cuerpo,  evidenciando somatización,  es  decir, síntomas físicos de malestar como dolor crónico, migraña, inflamación, insomnio, fatiga entre otros .

Es muy importante este estudio puesto que más allá de la violencia abierta, la ausencia de un cuidado constante y una sintonía emocional, las cuales pueden promover un “ Trauma relacional” vulnera el sentido de seguridad y pertenencia de un niño, incrementando la desregulación conductual, la irritabilidad y el desequilibrio bioquímico y su vulnerabilidad tanto física, emocional, cognitiva y social.

Estas situaciones de violencia que no solo son físicas pueden ser violencia digital, verbal, sexual, laboral directa o indirecta, impacta si, en condiciones como inflamación gastrointestinal, dolores articulares, musculares y puede también relacionarse con el TSS- Trastorno de Somatización  de Síntomas como está clasificado en el DSM 5 .

Pero el riesgo ante estas situaciones, es que en muchos casos, aquello que de esa experiencia nos ha afectado, no lo hablamos, qué quiere decir eso, permanecemos y mantenemos el dolor en silencio y se ha encontrado que no solamente este silencio emocional puede impactar más adelante en la generación de traumas emocionales, sino que también se relacionan con trastornos sintomáticos, con un impacto en la  somatización , en nuestra – Salud- , y esto es altamente importante, porque, además de estar actualmente percibiendo un incremento de condiciones que afectan nuestra salud mental, también estamos impactando e incrementando  un malestar físico relacionado con alteraciones en nuestro sistema digestivo, dolores e inflamaciones musculares, dolores e inflamaciones estomacales o intestinales, fatiga persistente y otras más que se localizan físicamente y a veces parecen inexplicables, puesto que su causa principal es la intensidad emocional no regulada. (Parte 1) * Doctora en Psicología Clínica y Decana de la Escuela de Psicología de la Universidad Sergio Arboleda.

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