Hace millones de años el planeta fue más bello, hoy se nota su desgaste, los seres humanos han deteriorado el entorno, la naturaleza golpea.
Entramos al uso de la robótica, de la Inteligencia Artificial, del empleo de sistemas que reemplazan la función cognitiva a través de sofisticados procesadores. Existe temor porque esas máquinas podrían actuar autónomamente, algunos señalan que si llegaran a desbocarse sería imposible apagarlas o suspender su actividad, expresan preocupación ante ataques informáticos, repetición o empeoramiento de prejuicios respecto de raza, género o clase.
La utilización de dicha Inteligencia, coordinada bien, es innovación trascendente, los progresos tecnológicos le han servido de forma importante a la humanidad. Sin embargo, perturba saber que los informes de la IA no son exactos. Stephen Hawking advirtió, hace algún tiempo, que una completa significaría el fin de los seres humanos, limitados por una lenta evolución biológica no podrían competir con esta Inteligencia.
Mientras el asunto se discute, la guerra en términos generales continúa, hombres y mujeres, se matan a diario en numerosos lugares. En el caso de la desatada desde hace un lustro por el señor Putin de Rusia con Ucrania los drones zumban por Moscú y en otros sitios las organizaciones terroristas los manipulan para causar daño.
A lo correspondiente con la Inteligencia Artificial se suma el incremento de catástrofes, terremotos, incendios, fenómenos naturales irreversibles no esperados que afectan de manera directa a millones de seres impotentes frente a ellos.
Empero se insiste en la conquista del espacio y en el programa para trasladarnos a Marte, luego del reciente periplo a la luna. Los avances muy positivos en el área de la medicina merecen mención.
Se eleva el recalentamiento global y como consecuencia de la errónea exploración y explotación de hidrocarburos en el polo norte hay un desplazamiento del eje magnético.
Los 8.300 millones de personas que integran actualmente la población mundial corren el riesgo de verse afectadas por los errores en la adopción de decisiones para solucionar problemas del medio ambiente.
Es probable que en el Universo -en algunas de tantas galaxias- haya vida, desde hace tiempo se afirma lo anterior, debemos responsablemente modificar el comportamiento humano, terminar caminos destructores es indispensable.
Difícil tratar el tema de ¿Y El Mundo? en una columna de opinión, ojalá que el análisis se incremente con la participación de dirigentes responsables, de expertos en el análisis del deterioro de la vida. El uso de la tecnología, de robótica y drones tiene que realizarse de la mejor manera y con responsabilidad. La degradación ecológica tiene que evitarse especialmente en cuanto a nosotros corresponde.
Coda- En Colombia funciona la Asociación de Inteligencia Artificial (ACIA) que articula el trabajo entre la Academia y el Estado.
*Exministro de Estado

