El IDEAM advirtió que la reducción de los caudales en las fuentes hídricas representa uno de los principales factores de preocupación para garantizar el suministro. A esto se suma el riesgo de incendios forestales que además de afectar bosques y ecosistemas, pueden ocasionar daños sobre la infraestructura de los sistemas de acueducto.
Ministerio de Vivienda ha logrado identificar un total de 111 municipios en riesgo muy alto y 447 en riesgo alto por la reducción de las fuentes hídricas que surten del líquido vital a esas zonas.
El fenómeno de El Niño mantiene al país en alerta por los efectos que las altas temperaturas y la reducción de las lluvias pueden generar sobre diferentes regiones. Entre las principales preocupaciones de las autoridades se encuentra el posible desabastecimiento de agua potable, debido a la disminución de los niveles de ríos, quebradas y embalses que sirven como fuentes de suministro para numerosos territorios.
Ante este escenario, el Ministerio de Vivienda ha elaborado un diagnóstico nacional para identificar las zonas con mayores posibilidades de enfrentar inconvenientes con el servicio de agua. De acuerdo con el balance, un total de 588 municipios y áreas no municipalizadas se encuentran en condición de riesgo alto y muy alto de desabastecimiento de agua potable.
MUNICIPIOS EN RIESGO
Del total identificado, 111 municipios fueron clasificados en riesgo muy alto, mientras que otros 447 se encuentran en riesgo alto. Las regiones Andina y Caribe concentran los mayores niveles de riesgo proyectado, de acuerdo con el comportamiento histórico de las condiciones climáticas y las previsiones para lo que resta del año.
El Ministerio advirtió que la reducción de los caudales en las fuentes hídricas representa uno de los principales factores de preocupación para garantizar el suministro. A esto se suma el riesgo de incendios forestales que además de afectar bosques y ecosistemas, pueden ocasionar daños sobre la infraestructura de los sistemas de acueducto.
Otro de los factores señalados es el deterioro de la calidad del agua asociado a los bajos caudales, situación que puede dificultar los procesos de captación y tratamiento en las zonas donde las fuentes de abastecimiento presentan una reducción considerable.
Para anticiparse a estas dificultades, el Ministerio de Vivienda expidió una orden que va dirigida principalmente a los gobiernos departamentales, administraciones municipales y demás entidades relacionadas con el propósito de fortalecer de manera inmediata las acciones de preparación y respuesta.
Entre las medidas establecidas se encuentra la habilitación de fuentes alternas de captación, así como el mantenimiento y revisión de pozos profundos. También se pidió reforzar el monitoreo de la presión en las redes de distribución y fortalecer las cuadrillas operativas para identificar y reducir las pérdidas de agua ocasionadas por fugas.
Las autoridades locales, también deberán preparar mecanismos para garantizar la distribución del líquido mediante carrotanques en caso de que se presenten afectaciones en el suministro. Para ello tendrán que establecer con anticipación los puntos de cargue, las rutas de entrega y la capacidad de respuesta necesaria para atender los sectores considerados críticos.
El informe también plantea que los planes de emergencia deben contemplar diferentes escenarios de variabilidad climática. Aunque la temporada seca incrementa el riesgo de incendios y disminuye la disponibilidad de agua dentro de los embalses, las autoridades deberán mantener activas las alertas frente a posibles lluvias intensas que puedan provocar situaciones de riesgo.
De acuerdo con las proyecciones del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), las condiciones secas asociadas al fenómeno de El Niño podrían extenderse hasta el primer trimestre de 2027. Esta situación ha llevado a las autoridades a reforzar desde ahora las acciones de prevención y preparación para reducir los impactos sobre las comunidades.
INCENDIOS FORESTALES
Los incendios forestales constituyen otra de las principales consecuencias de las condiciones secas que atraviesa el país. Las altas temperaturas y la disminución de las precipitaciones aumentan la vulnerabilidad de bosques y ecosistemas, mientras las conflagraciones generan afectaciones ambientales y pérdidas económicas en diferentes sectores productivos.
Según el más reciente reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), actualmente se encuentran bajo seguimiento de las autoridades 20 incendios forestales. De ese total, 17 permanecen activos. El departamento del Tolima concentra la mayor cantidad de conflagraciones, con siete incendios que continúan bajo atención de los organismos de emergencia.
Santander aparece como el segundo territorio con mayor número de incendios activos con dos casos. Por su parte, Antioquia, Caldas, Cauca, Cundinamarca, Huila, Magdalena y Valle del Cauca registran cada uno un incendio activo.
Los cuerpos de bomberos y los organismos de socorro permanecen desplegados en las zonas afectadas para controlar las llamas y evitar que las conflagraciones se extiendan hacia áreas pobladas o de especial importancia ambiental.
El Gobierno nacional mantiene el seguimiento al comportamiento de estos incendios y a las condiciones meteorológicas, mientras las autoridades territoriales avanzan en la implementación de medidas para reducir los riesgos asociados tanto a la disminución de las fuentes de agua como a la propagación de incendios durante la temporada seca.

