Copyright COLPRENSA ©
Un nuevo distanciamiento entre las dos principales fuerzas políticas de la derecha colombiana se presentó en las últimas horas, con lo cual se volvió a tensionar la relación entre el uribismo y el abelardismo.
El protagonista fue el principal congresista que tiene el presidente De La Espriella, el senador Enrique Gómez Martínez, hermano del ministro de Hacienda, Miguel Gómez y quien le entregó el aval para que se inscribiera en su carrera por la Presidencia de la República.
La molestia uribista se dio porque Gómez Martínez, en una entrevista con la periodista Eva Rey, descalificó al expresidente porque en su concepto dejó que el Estado colombiano, creciera de forma desaforada. «El presidente Uribe es un socialdemócrata que ha conquistado con sus hechos, con su compromiso con el país el voto de derecha, pero creo que hay diferencias de fondo en el rol del Estado, en el crecimiento desaforado del Estado, los impuestos y en visiones de país. Y esas diferencias son ideológicas y son serias; no son personales de ninguna manera», señaló.
Fue tal la molestia en el Centro Democrático que le respondieron al congresista abelardista. “Sus señalamientos sobre el crecimiento desaforado del Estado y el manejo de los impuestos desconocen los hechos y los resultados de sus gobiernos. Frente a esa lectura, basta contrastar la obra de Uribe en la Gobernación de Antioquia y en el Gobierno Nacional: abogó por un Estado pequeño, recortó burocracia y promovió incentivos tributarios que se tradujeron en mayor inversión. Las diferencias que invoca Gómez Martínez no pueden construirse ignorando esa evidencia”.
Y frente a lo que hizo en sus dos administraciones como presidente de Colombia, el Centro Democrático le recordó al senador Enrique Gómez Martínez, que el país “pasó de tener 16 ministerios a 13, como parte de una reforma orientada a racionalizar el tamaño y funcionamiento del Gobierno, fueron suprimidas, reorganizadas, liquidadas o reestructuradas 514 entidades gubernamentales, con el propósito de lograr mayor austeridad y eficiencia. La reforma produjo un ahorro fiscal equivalente a 5,4 puntos del PIB”.
Le señalan además que entre las entidades intervenidas estuvieron 243 hospitales, que fueron modernizados sin necesidad de cerrar uno solo, y 39 empresas de servicios públicos, como también se intervinieron entidades como Telecom, Etesa, Inravisión y el Seguro Social.
“En conjunto, la reforma del Estado adelantada durante esos ocho años generó ahorros e ingresos por $25,4 billones de pesos, equivalentes, para dimensionar la magnitud, a cinco veces las utilidades de Ecopetrol en 2009 y al total de la inversión de la Nación en 2010. Además, los ajustes a las normas de contratación permitieron ahorros cercanos a $146.000 millones para las entidades estatales”.
Pero la molestia del uribismo para con el abelardismo fue más allá, y le dijeron que “la visión de Álvaro Uribe tampoco estuvo orientada a aumentar la carga tributaria sobre la inversión. Por el contrario, durante sus gobiernos se establecieron importantes incentivos tributarios para promover la inversión privada y la generación de empleo. Se otorgaron deducciones tributarias de entre 30 % y 40 % para nuevas inversiones. También se establecieron exenciones tributarias por 30 años para nuevos hoteles y para las partes remodeladas de hoteles existentes, así como una exención tributaria durante los primeros 10 años del período productivo de los cultivos de tardío rendimiento”.
Este es otro de los distanciamientos que se han dado entre el uribismo y el abelardismo en los meses recientes, que comenzaron con la puja que ganó el Centro Democrático al quedarse con la presidencia del Senado con Honorio Henríquez, cuando el gobierno tuvo su propio candidato el senador Alfredo Deluque.
BOGOTÁ (Colprensa).

