Una escultura de 130 kilogramos, elaborada parcialmente con lodos y sedimentos recuperados del Caño Clarín, fue entregada en la Vía Parque Isla de Salamanca como símbolo de conservación y un llamado a proteger al colibrí manglero, una de las especies más representativas y amenazadas del Caribe colombiano.
La obra fue presentada por EECO Colombia y Parques Nacionales Naturales de Colombia en el marco de la conmemoración de los 62 años de la declaratoria de la Vía Parque Isla de Salamanca.
La pieza artística, que mide aproximadamente 95 centímetros de largo, representa al colibrí manglero, conocido científicamente como Chrysuronia lilliae, especie endémica del Caribe colombiano y catalogada en peligro crítico de extinción.
Su principal particularidad está en los materiales utilizados para su elaboración. Para darle forma, el escultor Julio César Londoño Pulgarín, integrante de la Fundación Sócrates, utilizó cinco kilogramos de lodos de manglar recuperados del Caño Clarín, además de cemento enrocador, arena y suelo natural.
El proceso de construcción también incluyó recubrimientos impermeabilizantes para garantizar la resistencia y conservación de la obra frente a las condiciones ambientales propias de este ecosistema.
UN SÍMBOLO PARA LA CONSERVACIÓN
Más allá de convertirse en una pieza artística, la escultura busca visibilizar la importancia del colibrí manglero y generar conciencia sobre la necesidad de proteger su hábitat.
Esta especie, aunque no siempre es fácil de observar, cumple una función fundamental como polinizador y participa en los procesos de regeneración de los bosques de manglar. Su presencia, además, puede convertirse en un indicador de las condiciones y el equilibrio de estos ecosistemas.
La preocupación por su conservación se mantiene vigente. Un monitoreo realizado recientemente durante 15 días permitió registrar apenas 44 ejemplares en la zona, una cifra que evidencia la vulnerabilidad de la especie y la necesidad de fortalecer las acciones dirigidas a proteger los manglares y demás condiciones necesarias para su supervivencia.
Para Carlos Guzmán, CEO de EECO, esta iniciativa plantea una nueva manera de entender los materiales recuperados de los ecosistemas.
La propuesta busca demostrar que los lodos y sedimentos retirados de estos ambientes pueden tener nuevos usos a través de procesos de innovación y economía circular, dejando de ser considerados únicamente como residuos.
LA TRANSFORMACIÓN DE LA OBRA
En este caso, parte de ese material recuperado fue transformado en una obra que representa precisamente a una de las especies que depende de la conservación de los manglares.
El escultor Julio César Londoño Pulgarín asumió el reto de representar una especie estrechamente ligada al territorio y convertir la pieza en una herramienta de sensibilización para quienes visitan la Vía Parque Isla de Salamanca.
La intención, según los impulsores de la iniciativa, es que la escultura trascienda su valor decorativo y se convierta en un punto de encuentro entre el arte, la educación ambiental y la conservación.
Así, a través de 130 kilogramos de materiales transformados, la figura del pequeño colibrí manglero busca enviar un mensaje de gran importancia: proteger los ecosistemas de manglar también significa garantizar la supervivencia de las especies que encuentran en ellos su hogar.


