Superadas las primeras 72 horas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia el lunes, las probabilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros se reducen de manera progresiva. El balance oficial, confirmado por el presidente Abelardo de la Espriella, registra 281 muertos, más de 3.900 heridos y 379 desaparecidos. Además, el sismo destruyó más de 10.000 viviendas.
David Tamayo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), reconoció que «la probabilidad de encontrar sobrevivientes se va agotando», aunque reiteró que la instrucción es continuar la búsqueda sin pausa hasta recuperar a las personas, ya sea con vida o para rescatar sus cuerpos de entre los escombros.
Las maquinarias pesadas comenzaron a operar en sectores donde las autoridades descartan presencia de sobrevivientes, mientras que en otros puntos los voluntarios y socorristas trabajan con sus propias manos. En las zonas con mayor concentración de daños ya se percibe olor a putrefacción.
Familias desplazadas acampan en parques de Cali mientras las réplicas complican el rescate
En Cali, una de las ciudades con mayor número de afectados, parques y espacios públicos se convirtieron en campamentos a cielo abierto para familias que perdieron sus viviendas. María del Carmen Rodríguez, de 72 años, perdió el apartamento que construyó con sus ahorros y pasa las noches en una cancha de fútbol junto a su esposo de 76 años. «Nos preguntamos a qué ayudas tenemos derecho, si nos van a reubicar en otra parte, porque esto va para largo», señaló.
En Pereira, en la región cafetera, un bombero que acompañaba a voluntarios que reportaron haber escuchado ruidos bajo los escombros advirtió que «a estas alturas es poco probable encontrar gente viva», aunque reconoció que los milagros existen.
Las réplicas y los daños estructurales mantienen en riesgo varias edificaciones. Decenas de personas retiran pertenencias de sus viviendas antes de que nuevas lluvias terminen de destruirlas. Javier Alzate, psicólogo de 79 años, recuperaba sus objetos en Pereira con ayuda de vecinos: «Ya no hay más remedio, hay que sacarlas de ahí porque si llueve se acaba todo.»
La solidaridad también se hizo presente: miles de personas llegaron con agua, alimentos y medicamentos a los barrios afectados. Andrés Solomón, músico caleño de 46 años, repartía abrazos entre los damnificados con un cartel que decía «abrazos aquí». «Estamos atravesando un trauma colectivo», afirmó.
De la Espriella decretó emergencia económica y el gobierno enfrenta cuestionamientos por la recepción de ayuda internacional
El presidente De la Espriella, quien asumió el cargo tres días antes del sismo, decretó la emergencia económica, medida que le permite crear impuestos y modificar el presupuesto. También anunció la creación de un fondo con aportes de ayuda internacional y convocó al sector privado a contribuir.
El epicentro del terremoto se localizó cerca de San José del Palmar, en Chocó, donde ya concluyó la fase de búsqueda y rescate. Las autoridades solicitaron a los grupos guerrilleros que operan en la zona permitir el ingreso de víveres, medicamentos y equipos del gobierno.
En el plano internacional, el gobierno recibió cuestionamientos por aceptar rescatistas únicamente de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel. El canciller Omar Bula negó que la selección haya obedecido a criterios ideológicos o políticos. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que Colombia rechazó el envío de rescatistas militares mexicanos por la ausencia de una certificación específica, y agregó que sus equipos «están certificados, pero ahora piden otra certificación».
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