Julián David Villamizar Camelo muestra orgulloso las siete medallas que ha conquistado en apenas dos años de trayectoria competitiva, fruto de su talento, disciplina y pasión por las matemáticas.
Por
YAHIR
ÁLVAREZ
MONTOYA
Julián David Villamizar Camelo tiene nueve años y vive con su familia en Santa Marta. A esa edad, mientras muchos niños encuentran en el juego su principal forma de descubrir el mundo, él ha convertido los números, la lógica y los retos matemáticos en una pasión que ya lo llevó a conquistar siete reconocimientos nacionales e internacionales. Los más recientes los obtuvo en Singapur.
Hasta ese país del sudeste asiático viajó recientemente para participar en la Singapore International Math Olympiad Challenge (SIMOC) 2026, una competencia que reúne a estudiantes de distintos países para medir sus conocimientos, agilidad mental y capacidad de resolver problemas bajo presión.
La jornada competitiva comenzó a las ocho de la mañana y terminó cerca de las seis de la tarde. Hubo esperas, instrucciones, salones, pruebas y horas de concentración.
DOS VECES EN EL PODIO
La espera tuvo recompensa. El pequeño colombiano regresó de Singapur con dos medallas de bronce.
La primera la obtuvo en la prueba individual, donde alcanzó el tercer lugar de su categoría frente a competidores de diferentes países. La segunda llegó en Math Master Mind, una modalidad que puso a prueba la agilidad mental, la estrategia y el trabajo en equipo.
“Uno de los retos consistía en resolver tarjetas cuadradas que tenían cuatro números en las esquinas y otro en el centro. Los participantes debían utilizar operaciones como suma, resta, multiplicación, división y paréntesis para llegar al resultado indicado. Y aparecieron también las fracciones”, explicó Julián David con asombrosa naturalidad.
Durante la conversación con Hoy Diario del Magdalena, también recordó otro de los desafíos. “Eran seis dados, pero no cualquier tipo de dados. El primero tenía cuatro caras; luego venían dados de seis, ocho, diez, doce y hasta veinte caras.
Mientras lo cuenta, cuesta imaginar que está describiendo una competencia internacional de alta exigencia. Su manera de explicarlo se parece más a la de un niño que quiere enseñarle a otro cómo funciona su juego favorito.
SU PALMARÉS
Su recorrido competitivo comenzó en 2024, cuando obtuvo la medalla de oro en la Mental Math World Cup, realizada desde India.
En 2025 volvió a conquistar el oro en ese mismo certamen y obtuvo además una medalla de bronce en las XIV Olimpiadas Matemáticas UIS Primaria, organizadas por la Universidad Industrial de Santander.
El 2026 ha sido hasta ahora su año de mayor proyección internacional.
Antes de viajar a Singapur, consiguió la medalla de oro en la Singapore and Asian Schools Math Olympiad (SASMO 2026), resultado que le permitió recibir la invitación para participar en el encuentro internacional. También conquistó el oro en las I Olimpiadas Matemáticas REDCOL-ALEKS 2026.
A estos resultados se suman las dos medallas de bronce obtenidas en Singapur, con las que completa siete reconocimientos en apenas dos años de trayectoria competitiva.
Detrás de cada medalla, sin embargo, hay mucho más que talento. Hay preparación, disciplina, concentración y una curiosidad que parece no tener límites.
MÁS QUE MATEMÁTICAS
El mundo de Julián no termina cuando desaparecen los números del tablero. Su formación académica la cumple en el Bureche School de Santa Marta.
También siente una gran fascinación por la tecnología. Actualmente adelanta formación en Kodland, una escuela internacional en línea orientada al desarrollo de habilidades digitales para niños y jóvenes.
Allí lleva su pensamiento lógico a la programación y al desarrollo de videojuegos, creando proyectos interactivos y explorando la lógica algorítmica.
Y cuando deja a un lado los números y las computadoras, aparece otra de sus pasiones: la natación.
Porque detrás del niño que calcula fracciones, resuelve problemas y enfrenta dados de veinte caras hay, simplemente, un niño de nueve años que juega, aprende y disfruta.
ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR
Detrás de cada viaje y de cada competencia están sus padres, René Villamizar y Paola Camelo, quienes le brindan todo su respaldo para que pueda desarrollar sus habilidades y explorar su potencial.
Su acompañamiento ha sido fundamental para que el talento de Julián pueda crecer sin perder de vista algo esencial: sigue siendo un niño.
René y Paola han entendido que una medalla es apenas el resultado visible de un proceso que necesita tiempo, disciplina, oportunidades y, sobre todo, una familia que acompañe.
Por eso, mientras Julián enfrenta problemas matemáticos cada vez más complejos, sus padres se encargan de algo quizá todavía más importante: ayudarlo a disfrutar el camino.
LO QUE SIGUE
Después de sus resultados en Singapur, Julián recibió una invitación para participar en una convocatoria mundial en Uzbekistán, prevista para diciembre de 2026.
Será un nuevo desafío para este pequeño colombiano que comienza a hacerse un nombre entre jóvenes talentos de las matemáticas a nivel internacional.
Para asistir, su familia busca el respaldo de empresas, entidades públicas y privadas y organizaciones interesadas en apoyar el talento infantil colombiano. Los recursos serán fundamentales para que Julián pueda continuar participando en estas competencias y llevando el nombre del país a escenarios donde las fronteras, los idiomas y las diferencias culturales desaparecen frente a un lenguaje común: el de las matemáticas.
A los nueve años, Julián todavía tiene mucho camino por recorrer. Nadie sabe hasta dónde podrá llegar. Por ahora, hay algo que sí parece tener claro. Para él, un problema no es necesariamente un obstáculo.



