En un extenso discurso, el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, fijó lo que serán las líneas de su mandato, en muchos temas, seguridad, salud, energía, educación, cultura, relación con el Congreso, entre muchos otros.
De la Espriella destacó que él es el primer presidente que es “un hijo verdadero del caribe” desde la presidencia de Rafael Núñez y, tal como lo promovió él durante su mandato, será un gobierno de regeneración.
A diferencia de Núñez, que enfrentó a finales del siglo XIX el federalismo y promovió una Constitución centralista que rigió por más de 100 años, en su caso, dijo, le corresponde un momento en el que hay que luchar contra el centralismo.
“La excesiva centralización administrativa se ha convertido en un verdadero obstáculo para el progreso”, dijo.
Y manifestó: “Este será un gobierno de las regiones y para las regiones”.
Aseguró que los departamentos y municipios de Colombia requieren fortalecer su infraestructura para asumir las funciones que les corresponden en una nación descentralizada.
NO TAJANTE A LA CONSTITUYENTE
A pesar de que algunos de sus seguidores ya han barajado la posibilidad de una reforma constitucional, De la Espriella negó tajantemente que en su gobierno se vaya a proponer una asamblea constituyente.
“No habrá constituyente de ninguna naturaleza. No creo en asambleas convocadas para alterar el ejercicio de las reglas del Estado”, señaló.
Igualmente, se comprometió a que el 7 de agosto de 2030 entregara la Presidencia a la persona que resulte favorecida en las urnas como nuevo mandatario.
Y aunque prometió defender el derecho de la oposición a expresar sus diferencias, aseguró que “no habrá espacios para maniobras que atenten contra la estabilidad de la nación ni contra el ejercicio del mandato que hoy comienza”
SALUD SIN IDEOLOGÍA
Expresó que hará los cambios urgentes que se requieran para fortalecer el sistema de salud, porque se trata de un “drama” que están viviendo millones de colombianos, pero, aclaró, que no promoverá medidas con propósitos ideológicos, sino con el fin de lograr un sistema eficiente y que le sirva a todos los colombianos.
Prometió también que una de sus primeras medidas como mandatario será firmar un decreto de congelamiento del gasto público, pues recibe unas finanzas públicas debilitadas por el alto endeudamiento en que incurrió el gobierno pasado.
“Poner la casa en orden será el primer deber del Gobierno”, dijo aunque prometió que las personas más vulnerables no tendrán que asumir este ajuste, pues todos los programas dirigidos a esta población serán preservados.
SU MENSAJE A LOS GRUPOS ILEGALES
Como ya lo había anunciado durante su campaña, De la Espriella aseguró que no habrá ninguna posibilidad de negociación con grupos al margen de la ley y le dio la orden a las Fuerzas Armadas de combatir a todas las estructuras criminales que operan en el país.
Aseguró que el Estado fue débil frente al crimen, pero que en su Gobierno responderá con firmeza contra todas las amenazas contra la seguridad de los colombianos.
“Tienen dos caminos, someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza del Estado”, dijo a los grupos ilegales.
Aseguró que su primer acto como presidente de Colombia será firmar el ingreso de Colombia a la iniciativa Escudo de las Américas, que promueve el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Prometió también la construcción de Megacárceles para recluir a quienes representen una amenaza para la seguridad del pueblo y aseguró que se opone a cualquier acuerdo con grupos ilegales que constituya una forma de impunidad.
“La verdadera reconciliación descansa sobre la dignidad de las víctimas. Ningún crimen atroz volverá a ser tratado con guantes de seda por el Estado colombiano”, dijo.
Además, prometió promover la pena perpetua para quienes ataquen a mujeres y a niños.
LA GUERRA CULTURAL
Manifestó que la educación “no puede convertirse en un instrumento de adoctrinamiento ideológico”, pues “la misión de la escuela consiste en enseñar a pensar, pero no en cómo decirles a nuestros jóvenes cómo tienen que pensar”.
En ese mismo sentido prometió que librará una batalla cultural para recuperar el valor de la familia, el respeto por la ley y la creencia en Dios.
“No permitiré que se siga ridiculizando aquello que ha constituido la base de nuestra sociedad”, señaló.
Y manifestó: “La fortaleza de la familia es la fortaleza de la sociedad de Colombia”.
Terminó su discurso con un mensaje para su esposa y a sus hijos, a quienes les dijo que ahora contará con mayores responsabilidades, pero eso no impedirá que siempre puedan seguir contando con él.

