El renacer de una Nación

 

Por

GABRIEL

ORTIZ*

Hoy, este 7 de agosto, termina la incertidumbre en este país que rodaba cuesta abajo y no advertía una tregua que le diera oportunidad alguna. Se llegó a pensar que la manera como pasaban las cosas y se manejaba la campaña electoral, impediría una emancipación del oprobio al que, nos sometieron cuatro años de un M19 que quería vengarse de lo que consideraba su derrota de varios años. El país entero llegó a considerar que los millones que arrancaron al presupuesto, los centenares de contratos y la compra votos, entregarían la Patria a Iván Cepeda y de carambola a Petro, sus esbirros y secuaces.

Fortunosamente otra cosa ocurrió y trajo al poder a Abelardo de la Espriella, cuya piedra angular prometía la seguridad y recuperación económica de estos 52 millones de colombianos que esperaban una liberación con todo el significado de la palabra.

Hubo entonces un despertar general, cuando se conocieron los resultados, que se fueron afianzando día tras día contrarios a los cacareos de victoria que salían de la garganta de Petro, que nunca pudieron demostrar algún asomo de fraude.

Encarrilado en el triunfo, el país inició la celebración, con la esperanza de alcanzar la paz, la tranquilidad, el desarrollo, la riqueza y la seguridad que se le habían negado durante varios años.

El elegido presidente, empezó a conformar su gobierno con muy reconocidos, preparados, hábiles e idóneos profesionales, cuyas designaciones traían tranquilidad a un país que venía de la hecatombe “petrista”.

Por ejemplo, el nuevo ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, arrancó total satisfacción al país que, durante el empalme, había palpado un aberrante, irresponsable y profundo despilfarro de las finanzas del Estado durante cuatro años.

 

Igual panorama se observó en todas las aristas y temas que manejó la administración que hoy termina.

Y qué tal los vaticinios de Petro, quien dedicó sus últimos días y sus horas finales a pregonar fraude, para el que no encontró prueba alguna, mientras amenazaba a Cali, en donde hoy toma posesión De La Espriella, con invasiones de armas y explosivos. También pregonó guerra civil y guerrilla de ejércitos bolivarianos contra el nuevo gobierno.

Es posible que De La Espriella haya tropezado cuando elaboraba la lista de sus invitados a la posesión, cuando se refería a personajes colombianos. El expresidente Uribe, debía estar por su lucha por la paz cuando como presidente atacó a paras y guerrillas. Juan Manuel Santos logró un gran acuerdo de Paz que lo hizo acreedor al Premio Nobel, así hayan tratado de desmantelarla. Es el único Nobel que hoy nos queda en Colombia. Mucho más importante que cualquier futbolista.

De La Espriella tiene despejado el camino durante estos cuatro años y Colombia un futuro asegurado. Bienvenido señor presidente.

BLANCO: Felicitaciones al colega Daniel Coronell, quien logró el más grande Premio mundial: el “María Moors Cabot 2026”, de la Universidad de Columbia, a la Libertad de Prensa e Investigación en las Américas.

NEGRO: El Libertador logró recuperar la espada que nos dio la Libertad. Ahora todos podremos admirarla y disfrutarla en la Quinta de Bolívar, al oriente de Bogotá.

*Periodista

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