El pasado domingo, cuando daba su última alocución como presidente electo, Abelardo de la Espriella, el mandatario sorprendió al país al contar que su ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación fue seleccionada a través del proceso de cazatalentos, la ingeniera pastusa Claudia Benavides Salazar.
Ella, según de la Espriella, hace parte de ese grupo que ha denominado desde la campaña como «los nunca», el principio con el que integró su gabinete presidencial y algunos de los funcionarios de entidades, entre ellas el Banco Agrario y el Fondo Nacional del Ahorro, que son claves no sólo en la banca sino también para liderar muchas de sus propuestas para el campo colombiano y la reactivación de la vivienda.
Por disposición del estatuto de la oposición, la coalición de gobierno tan sólo se podrá empezar a configurar de forma oficial desde este 7 de agosto; sin embargo, ya se sabe cuáles son los partidos que estarán en la misma. La primera y más fuerte es el Centro Democrático, que en votos le garantiza cerca de 60 votos.
La coalición también la integran el Partido Conservador, colectividad que ya cantó que será gobierno aunque no oficializó su postura. La misma situación la han manifestado el Partido de La U y Cambio Radical, que en el caso de este último lo acompañó desde la misma campaña presidencial.
Hay otros apoyos que serán claves, como la bancada de los cristianos, 12 de los 16 representantes de las curules de paz, como también varios sectores pequeños, en especial en la Cámara, como son los partidos Nuevo Liberalismo y Creemos, el movimiento del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez. Acá igualmente llegará el Partido Liberal, que se ha mantenido cauto frente al tema, pero sí ha salido a defender al nuevo gobierno. Su anuncio de que será partido de gobierno será hasta la otra semana.
Mención especial merece Salvación Nacional, el partido con el cual el presidente De La Espriella fundamentó su campaña, aunque ahora ya tiene partido oficial, Defensores de la Patria, al cual ya el Consejo Nacional Electoral, CNE, le otorgó personería jurídica. El abelardismo, aunque es una bancada pequeña, cinco congresistas (cuatro senadores y una representante) es clave para garantizar votos en proyectos definitivos, pero también en el manejo de comisiones claves como son la tercera de Senado, en donde pasarán los temas económicos claves, como también la séptima porque allí se discutirán los proyectos de temas como de salud y trabajo.
Si bien estos partidos no tienen en el primer gabinete presidencial una cuota en su nombre (con excepción de Salvación Nacional con el Ministerio de Hacienda), sí muchos de ellos son cercanos o estuvieron hasta hace muy poco en sus filas. Por ejemplo, el uribismo estará en el Mincultura con Paola Holguín y Sandra Suárez en el DPS. En el caso de Holguín ya por fuera del partido, pero con cercanía al uribismo.
Cambio Radical quedó con una cartera muy poderosa como es Mintransporte, en manos de Elsa Noguera, aunque se le identifica más como una cuota del poderoso «clan Char», con el cual ella ha estado trabajando en especial para sus elecciones de alcaldesa de Barranquilla y gobernadora del Atlántico.
Mauricio Gómez Amín, hombre también clave en todo el proceso de la elección de de la Espriella, estará en el Ministerio de Comercio, y se le identifica por su cercanía con la casa Gaviria, esto porque hace ocho años fue la carta clave con la cual el expresidente César Gaviria se la jugó para ser la cabeza de lista al Senado, por lo que son muy cercanos.
Al nuevo ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, se le relaciona con el Partido Conservador, mientras que la ministra de Educación, Viviane Morales, se le relaciona como la cuota que tendrán los partidos y movimientos cristianos.
El que sí juega con cuota propia es el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien tendrá a su hermana Juliana Gutiérrez. Los demás ministerios han sido cercanos en algunos momentos con los partidos pero no están metidos de lleno en la actualidad.
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