Se inició la recolección de café maduro en cereza para la temporada 2026 – 2027 en las fincas cafeteras de los asociados de Seynekun, ubicadas a menos de 1.300 metros sobre el nivel del mar, en la vertiente Sur de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Esta recolección marca el comienzo de la única cosecha del año en la región, cuyos cafetales maduran lentamente bajo sombra y en condiciones microclimáticas privilegiadas que le otorgan al grano un perfil organoléptico excepcional y de alto valor en el mercado.
Un total de 315 familias indígenas pertenecientes al pueblo arhuaco son las encargadas de producir este café de alta calidad, combinando en sus fincas la tradición cafetera con cultivos de cacao y caña panelera bajo sistemas agroforestales sostenibles.
“Toda la producción cuenta con certificación orgánica y se desarrolla aplicando estrictas prácticas conservacionistas que protegen la biodiversidad, los suelos y las fuentes hídricas de la montaña, asegurando un modelo agrícola responsable en un territorio sagrado”, dice la información.
Claribeth Navarro, representante legal de Seynekun, explica que para este año 2026 se prevé que la cosecha sea menos abundante que el año anterior, como consecuencia de la variación en los ciclos de lluvias en la zona genera floraciones poco uniformes por los largos períodos de sequía que ha habido, los cuales también afectan la vitalidad de los arbustos.
CULTIVADORES OPTIMISTAS
“Pese a las condiciones, estamos optimistas frente a la llegada de la cosecha cafetera y esperamos poder con los compromisos de palabra que tenemos con nuestros clientes más leales”, apuntó.
Navarro asegura que la asociación trabaja en la habilitación de centro de compra satélite, de tal manera de facilitar a los productores y las productoras la entrega de su café, así como la garantía de precios justos que, en principio, son fijados por la Federación Colombiana de Cafeteros, pero que también involucra incentivos por la producción orgánica certificada y la calidad de acuerdo con la escala de puntaje SCAA.
“Para la comunidad arhuaca, el café trasciende el ámbito comercial y se concibe como una extensión de la red vital que conecta a la humanidad con la naturaleza y la espiritualidad de la Sierra. En su cosmogonía, Seynekun representa a la Madre Tierra como mujer procreadora y protectora del equilibrio universal, habiendo sido el café elegido desde los orígenes como una planta sagrada destinada a vincular a las personas con la tierra a través de sus aromas, fragancias y sabores únicos”, aseguró.
El modelo productivo de Asoseynekun, articulado a través de Comercializadora Seynekun y bajo los principios del Comercio Justo, impacta directamente en la erradicación de la pobreza, la resiliencia comunitaria y el fortalecimiento de la organización que los agrupa para minimizar la intermediación comercial.
Además, Asoseynekun garantiza la trazabilidad, la asesoría técnica a los asociados, la transparencia y el control de calidad, para llegar de forma directa a países en 3 continentes, con una producción anual que ronda las 14 toneladas de café verde o pergamino.

