El asesor principal del presidente de la FIFA Gianni Infantino, Carlos Cordeiro, ha dimitido de su cargo este viernes como medida de protesta al plan propuesto por el dirigente suizo para vender participaciones de la Copa del Mundo a inversores privados, una medida que considera «un mal negocio para el fútbol».
«No puedo quedarme de brazos cruzados mientras la FIFA contempla vender una participación en la Copa del Mundo. Permítanme ser claro: no participé en esta propuesta y me opongo a ella inequívocamente. Esa propuesta es un mal negocio para el fútbol. El fútbol ha sido fundamental en mi vida y, tras más de 35 años en el sector bancario, comprendo tanto el valor de este activo como las consecuencias de ceder parte del mismo. Por eso esta propuesta debe ser rechazada», señaló Cordeiro en un comunicado.
El pasado martes, la FIFA confirmó que planeaba crear FIFA Forward Enterprise (FFE), una nueva filial propiedad del organismo rector del fútbol mundial y controlado por él y con la que se abriría la puerta a inversores privados. La CONCACAF -Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol- y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) mostraron su oposición al proyecto, mientras que la UEFA fue más allá y anunció, junto a sus 55 federaciones miembro, que «no» participarán en las competiciones FIFA si sigue adelante la propuesta.
Además, Cordeiro explicó que la FIFA «ya cuenta con recursos financieros extraordinarios» y «no tiene deudas». «El propio presidente de la FIFA ha destacado los 15.000 millones de dólares en ingresos generados entre 2022 y 2026. Si las federaciones miembro consideran que se necesita inversión adicional para el desarrollo del deporte, la FIFA ya tiene la capacidad financiera para proporcionar ese apoyo con sus recursos actuales», apuntó.
«En este contexto, vender una participación permanente en el activo más valioso del fútbol para recaudar 4200 millones de dólares carece de sentido. Es hipotecar el futuro del fútbol sin ninguna justificación convincente», advirtió. «No acepto esa propuesta. Quienes construyeron este éxito ya han demostrado que la FIFA posee la experiencia necesaria para seguir impulsando tanto el deporte como su futuro comercial», añadió.
Por otra parte, denunció «la falta de respuestas a preguntas fundamentales». «¿Por qué este acuerdo? ¿Por qué ahora? ¿Qué supervisión existe? ¿Quién se beneficia? ¿Hubo un proceso competitivo? ¿Qué tipo de gobernanza se implementará? ¿Qué ganarán finalmente los inversores y a qué precio para el fútbol? Estas preguntas siguen sin respuesta, y sin embargo, se les pide a las federaciones miembro que tomen una decisión de enorme trascendencia en apenas 50 días, o corren el riesgo de quedarse atrás. Esta no es una forma responsable de determinar el futuro del fútbol mundial», subrayó.
En este sentido, explicó que esta propuesta es «una cuestión crucial para el futuro de la FIFA». «Tras una cuidadosa reflexión, no puedo seguir desempeñando mi cargo como asesor principal del presidente de la FIFA. Por lo tanto, he dimitido con efecto inmediato. La responsabilidad de la FIFA no es maximizar los beneficios comerciales a cualquier precio, sino proteger y fortalecer el fútbol para las futuras generaciones. Cuando estos principios entran en conflicto, el fútbol debe ser lo primero», recalcó.
«Ha sido un privilegio inmenso servir a la FIFA durante más de cinco años y trabajar junto a personas dedicadas y con principios que se preocupan profundamente por este deporte.» Espero que ellos también alcen la voz, porque las decisiones de esta magnitud deben tomarse en interés del fútbol, no de quienes se benefician de él», finalizó.
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