Cierta hostil oposición jura que me volteo más que un desvelado. Paja. Simplemente, como mundiales no llueven todos los días, tengo una decena de equipos que quiero más que a mis antañosos tenis Croydon.
Como “nací a temprana edad” en Colombia, el equipo del país del Sagrado Corazón manda en mis aurículas. Vamos bien, como dijo el cliente que se arrojó del piso cien de un edificio. Iba en el 99. La forma como juegan los pupilos del che Lorenzo enamora a los que sabemos que “el fútbol es la recuperación semanal de la infancia”.
Doña Ángeles Teresa, madre de Serrat, costurera como mamá Genoveva, decía que uno es de donde comen sus hijos. Suelo agregar que somos de donde viven y comen los nietos. Y los yernos. Por eso hago fuerza por Australia, Brasil y Estados Unidos. Los canguritos australianos, Mateo y Patrick, aventajados voleibolistas, nos pusieron a ennietecer hace 16 años. Un paisano suyo, aborigen, nos legó esta perla: “Todos estamos de visita en este momento y en este lugar. Hemos venidos a observar, aprender, crecer, amar y volver a casa”.
Su prima Sofia, nació en Rio de Janeiro, “ciudad corruptora de mayores”. ¿Cómo no torcer por el país que es patria de esta encantadora beldad, paisana de Pelé y Garrincha? Y carioca como el arquitecto Oscar Niemeyer quien invitaba a “trabajar, ser correctos, tener amigos”. La hermanita de Sofi, un tsunami llamado Ilona, bogotana, bailarina, actriz, narradora de sueños, pitonisa, residente en USA, mi profesora de inglés, suele darme consejos y confiarme secretos. Me dijo una vez: “Tu oído está sin energía porque no tiene secretos. Te doy uno: No vayas nunca a Rusia”.
Por inercia suelo hacer fuerza por Inglaterra que nos deparó a Chaplin y a Hitchcock, además del fútbol. De su capital, el dr. Samuel Johnson dijo que quien se aburre de Londres se aburre de la vida. Y como en Estocolmo conocí la nieve, el metro y a las mujeres imposibles, quise que les sonara la flauta. Francia dijo no. Tenía en mente a Alemania, pero los paraguayos, en buena hora, los mandaron temprano a comer salchichas.
A España, joder, le debemos a Cervantes y a Quevedo. Fui jurado en Madrid del Premio Iberoamericano Rey de España de Periodismo, que en la modalidad de radio ganaron el periodista Wbeimar Muñoz y su equipo con un informe sobre los “500 años del deporte en América”, incluido el fútbol que Borges detestaba pero que llevó a Mafalda a confesar: “¡Eso me gustaría: ser jugador de fútbol, para no tener que ir a la escuela!”. (Del veterano maestro es su libro “Wbeimar lo dice”).
El que no sea hincha de Argentina miente tres veces como san Pedro. Si Argentina y Francia juegan la final me tocará definirme al ritmo del tin marín de do pingüé…
*Periodista

