La Patria Milagro

Una de las cosas que más me entusiasma de la victoria de Abelardo de la Espriella es el concepto de Patria Milagro, no como eslogan vacío ni como promesa rimbombante, sino lleno de contenido. Y resulta que ese contenido ya existe, articulado con rigor en un libro que llegó casi al mismo tiempo que la campaña: Colombia Ganadora, de Alejandro Salazar.

Salazar no es político. Es estratega. Y su tesis es tan sencilla como provocadora: Colombia no necesita un nuevo plan, lleva décadas haciendo planes que nadie cumple. Colombia necesita una mentalidad diferente. Una que construya desde lo que realmente somos y tenemos, no desde lo que nos gustaría ser. Y lo que somos resulta ser mucho más de lo que creemos.

El libro desmonta la narrativa del país perdedor con evidencia concreta. Esa geografía que nos aisló durante siglos nos convirtió hoy en un hub que conecta norte y sur, Pacífico y Atlántico. El aeropuerto El Dorado lidera el tráfico en América Latina. El puerto de Cartagena es uno de los más productivos del mundo. Nuestros músicos encabezan listas globales de Spotify. Somos base de multinacionales y cuna de multilatinas. Ya estamos cerca de las 30 economías más grandes del planeta. El problema no es lo que tenemos. Es que no creemos en lo que tenemos.

Ahí empalma con la Patria Milagro. Porque lo que De la Espriella convoca no es un programa técnico sino una reconexión con la idea de nación: recordarnos que no somos una multitud accidental administrada por burócratas, sino un pueblo con memoria, con glorias, con vocación de futuro. El milagro no es sobrenatural. Es el milagro de un país que decide, de una vez, jugar a ganar.

La apuesta más ambiciosa de ambas visiones coincide en el mismo punto: la relación con Estados Unidos. Salazar propone que Colombia asuma su condición real -somos una nación al sur de Norteamérica, mejor conectada con Washington y el Caribe que con el Cono Sur- y construya desde ahí su lugar en el mundo. De la Espriella lo lleva al terreno político: reactivar la cooperación en seguridad, retomar una política firme contra el narcotráfico, posicionarnos como el aliado estratégico que EE.UU. necesita en una región donde México y Ecuador están cediendo terreno al crimen. Nuestras Fuerzas Armadas tienen ahí una ventaja que ningún otro país latinoamericano puede ofrecer hoy.

Nada de esto será fácil ni automático. Salazar habla de hard choices, esas decisiones incómodas que van contra décadas de costumbre y arraigo. Romper el paradigma de negociar con el crimen. Dejar de hacer planes para empezar a tomar decisiones de verdad. Asumir que integrarse a la órbita norteamericana implica exigencias, no solo oportunidades. La Patria Milagro no es un regalo: es un proyecto que requiere voluntad y ciudadanía exigente.

Pero lo que me alegra, y uso esa palabra con conciencia, es que por primera vez en mucho tiempo tenemos una visión que no parte del resentimiento ni de la catástrofe, sino de una mentalidad posibilista, fundamentada, hasta alegre. Una que dice: tenemos con qué. Solo falta creerlo y actuar.

Bienvenidos, casi de milagro, a construir una Colombia Ganadora.

*Analista

Articulos relacionados

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Ultimos articulos