Colombia se juega el partido por la democracia

Los colombianos sabemos lo que significa esperar durante años un gran partido. Conocemos la emoción que recorre el país cuando la Selección entra a la cancha llevando sobre sus hombros los sueños de millones de compatriotas. También sabemos que hay encuentros que valen más que una copa y partidos que marcan generaciones enteras.

El próximo 21 de junio los colombianos nos jugaremos en las urnas mucho más que una elección. Estará en juego el futuro del país, y el resultado marcará el rumbo institucional, democrático y económico de Colombia por años.

En este partido están en juego la fortaleza de nuestra democracia, la defensa de las libertades y la posibilidad de recuperar la confianza y la esperanza. Lo que decidamos en las urnas determinará si avanzamos hacia una Colombia con instituciones sólidas, reglas claras y más oportunidades para todos, o si seguimos profundizando el rumbo equivocado de los últimos años.

Por esto es importante reconocer que este no es un partido entre izquierda y derecha. Es un partido entre dos visiones de país. Entre quienes creen en la libertad y quienes consideran que el Estado debe concentrar cada vez más poder. Entre quienes defienden la iniciativa privada y quienes desconfían de ella. Entre quienes entienden que el progreso nace del trabajo, la inversión y el emprendimiento, y quienes creen que el desarrollo puede imponerse por decreto o a través de subsidios.

Las reglas de este partido son claras: un equipo que, con Dios como faro, defiende la democracia, las libertades, la propiedad privada y el Estado de derecho; y otro que busca concentrar más poder, debilitar las instituciones, restringir libertades y profundizar un modelo de izquierda radical.

Necesitamos volver a jugar alrededor de un propósito común y una visión de largo plazo: apostar por la educación, la innovación, la salud de calidad y la generación de empleo digno, mientras construimos confianza para atraer inversión, impulsar el crecimiento económico y ampliar las oportunidades para los jóvenes, las mujeres y la población más vulnerable. Al mismo tiempo, requerimos un Estado más eficiente, que administre bien los recursos públicos, combata la corrupción, garantice servicios de calidad y, sobre todo, recupere la seguridad en todo el territorio nacional.

Como ocurre en los grandes equipos, no basta con tener un buen director técnico; el resultado depende de la calidad y el compromiso de todo el equipo. Por eso, la elección del presidente y su fórmula vicepresidencial es determinante. Colombia necesita un equipo de gobierno sólido, capaz de generar confianza y enfrentar con visión los desafíos de los próximos años. Porque los grandes partidos se ganan con equipos preparados, no con figuras individuales.

Hoy quiero dirigirme especialmente a quienes aún no han tomado una decisión, piensan votar en blanco o abstenerse. Colombia atraviesa un momento que exige la participación de todos. No es tiempo de quedarse en la tribuna observando el partido; es tiempo de entrar a la cancha y asumir la responsabilidad que nos corresponde como ciudadanos. Es tiempo de jugar el partido que Colombia necesita ganar: el partido por la democracia.

En el fútbol nadie abandona el estadio cuando su equipo más lo necesita. Nadie se niega a apoyar cuando el resultado definirá el futuro del campeonato. Y hoy Colombia necesita que todos entremos a la cancha a jugar en el equipo que lideran Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo.

No podemos convertirnos en “idiotas útiles de la revolución”, ni entregar por desinterés aquello que generaciones enteras hemos construido con esfuerzo.

Por eso, el próximo 21 de junio no debe haber espectadores. Todos debemos estar convocados a jugar. A votar con convicción, informados y pensando en Colombia. El pitazo final, a las 4 de la tarde, definirá nuestro futuro.

*Presidente Nacional de Fenalco y exministro de Desarrollo Económico

 

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