Visto los resultados de la primera vuelta, la reflexión indica que hay que redoblar esfuerzos y en consecuencia entrar de una vez por todas a castigar con el voto de segunda vuelta las promesas imposibles, los ofrecimientos irresponsables, las distracciones, las falsa noticias, los mentirosos señalamientos, las acusaciones mendaces y las ofertas populistas por miles que vienen haciéndose desde el continuismo, en la verdad que no podemos permitir que sea posible seguir inmersos en gobiernos que a marcha forzada viene destruyendo al país en su todo integral.
El acelerado deterioro de las finanzas públicas ya no es una señal aislada, sino una tendencia observable a lo largo y ancho de este mandato y en un contexto donde el gasto crece sostenidamente por encima de los ingresos, generando un desbalance que no responde a una caída de la recaudación, sino a un incremento persistente del gasto corriente.
El problema que estamos padeciendo es más estructural que coyuntural. Los aumentos salariales aprobados generan una inercia difícil de revertir, mientras el servicio de la deuda gana peso en el presupuesto. En paralelo, se insiste, no obstante estar “ad-portas” de terminar el período presidencial, en insistir y continuar impulsando iniciativas de corte populista que elevan con desmesura el gasto sin asegurar mejoras en la calidad de los servicios públicos y demás acciones de buen gobierno. La combinación de rigidez del gasto y decisiones fiscales expansivas sin respaldo sostenible configuran un riesgo evidente para la estabilidad fiscal del país, lo que es a todas luces, además de evidente, comprobable.
En el corto y mediano plazo, la situación dependerá del escenario político y electoral. Creer que la economía puede resistir un mal escenario político dependerá inevitablemente del Congreso, de cómo vengan , y de cuál será nuestra elección en segunda vuelta, en la que imagino impondremos la sensatez la mayoría de los colombianos. De ahí que por ello y respecto de miles de otras falencias gubernamentales, extendidas en todo el hacer del ejecutivo, sea tan, pero tan importante, tal vez hoy más que nunca, decidir bien y no continuar esta farra fiscal y demás otras índoles, como lo que está aconteciendo con la salud y la seguridad, para no abundar en más de las situaciones perversas que padecemos t que están acabando con el país de forma y manera acelerada.
Repito y ello es para no olvidarlo y tenerlo en exacta cuenta por el bienestar de la patria necesitada de soluciones, que en la obligación estamos de sancionar con el voto de segunda vuelta las promesas imposibles, los ofrecimientos irresponsables y las ofertas populistas. Son ilusos en grado superlativo quienes creen que nuestro crecimiento no se ve afectado por las constantes crisis en el país. Sentido en el que es un caro como craso, gordo, grueso, obeso, rollizo y grande error creer que la política y la economía van por caminos separados, puesto que lo cual es una mentira monumental. Siempre lo ha sido.
*Abogado*Periodista

