Investigadores logran avances en la reproducción en cautiverio de la Lisa

En el Caribe colombiano, una especie tradicionalmente ligada a la pesca artesanal y a la seguridad alimentaria está encontrando una nueva oportunidad desde la ciencia. Se trata de la lisa (Mugil incilis), un pez emblemático de ecosistemas como la Ciénaga Grande de Santa Marta, cuyo cultivo en condiciones controladas ya muestra avances significativos gracias a un proyecto de investigación de la Universidad del Magdalena.

Adriana Rodríguez Forero, con maestría en Acuicultura Marina y doctorado en Biología, lidera esta iniciativa que durante tres años ha buscado comprender y optimizar los procesos de reproducción de esta especie en laboratorio.
“La lisa es una especie resiliente, que ha permanecido durante muchos años en ecosistemas como ciénagas, ríos y el mar. Tiene una gran importancia en la seguridad alimentaria y en la economía de las comunidades pesqueras”, explica la profesora de los programas de Ingeniería Pesquera e Ingeniería Marino-Costera.

Uno de los principales logros del proyecto ‘Fortalecimiento de las capacidades institucionales para la investigación del cultivo y reproducción inducida de la lisa (Mugil incilis) como una alternativa para su conservación en el Caribe Colombiano’ ha sido la obtención de desoves exitosos en condiciones controladas, mediante la aplicación de técnicas de reproducción inducida.

Este proceso consiste, en términos sencillos, en estimular a los peces para que se reproduzcan en cautiverio mediante el uso de hormonas, lo que permite obtener huevos y avanzar en la producción de alevinos.

DESOVES EN LABORATORIOS
“Ya hemos logrado desoves consecutivos en laboratorio, lo cual es un avance muy importante. Sin embargo, aún estamos afinando los protocolos para optimizar la producción de alevinos”, señala Rodríguez, miembro del Grupo de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Acuicultura (GIDTA).
Además, el equipo ha logrado establecer parámetros clave como rangos ideales de temperatura, salinidad y condiciones de crecimiento, así como generar conocimiento biológico, fisiológico y molecular sobre la especie.
Disminución de la especie.

El proyecto cobra especial relevancia en un momento en el que las poblaciones de lisa han disminuido considerablemente en las últimas décadas.

Según explica la investigadora, mientras en el pasado las capturas se medían en grandes toneladas, actualmente apenas se registran entre una y dos toneladas, lo que evidencia un impacto significativo derivado de factores como la sobrepesca, la contaminación y el cambio climático.
Más allá del laboratorio, el proyecto ha tenido un componente social importante.

Los investigadores han desarrollaron ocho talleres con comunidades de pescadores, mujeres relacionadas con el sector acuícola, pesquero y de transformación, y pequeños acuicultores, socializando conocimientos sobre el manejo de la especie en cautiverio.

En el proceso, han sido capacitadas alrededor de 250 personas, entre jóvenes y adultos, que pertenecen a asociaciones o comunidades de pescadores ubicados en Ciénaga, Puebloviejo y Santa Marta, los lugares donde se desarrolló el proyecto.

Al menos una persona de cada una de las siguientes asociaciones fue partícipe de los talleres que tuvieron que ver con aspectos de la acuicultura marina, procesamiento de productos pesqueros, formulación de proyectos, buenas prácticas de manejo, legislación pesquera y acuícola, mercado verde, entre otros: Asociación de Pescadores del Barrio Panama de Tasajera, Cooperativa de Pescadores de Tasajera de Camarones y Comité de Pescadores Del Mar Caribe y la Ciénaga Grande del Barrio Gloria de Tasajera.

Igualmente, la Asociación de Pescadores Artesanales de Camarón de la Ciénaga Grande de Santa Marta, Comité de Pescadores del Barrio La Gloria, Comité de Pescadores Marítimo de Tasajera, Asociación de Vendedores del Peaje de Tasajera, Asociación de Pescadores de la Ciénaga Grande, Asociación de Pescadores Marítimos de Tasajera, Asociación de Pescadores y Protección al Medio Ambiente de Guamal Magdalena, Comité de Pescadores del Barrio Las Flores, Asociación de Pescadores.

También incluye, Transformadores y Comerciantes de Tasajera, Asociación de Pescadores de Tasajera, Asociación de Pescadores Unidos de Tasajera, Asociación de Pescadores Marítimos de Tasajera, Asociación de Pescadores Manos Laboriosas, Asociación de Pescadores del Barrio Panamá Tasajera, Asociación de Diseñadoras Artesanales de Tasajera -Costafina, Asociación de Pescadores, Acuicultores y Comercializadores de Tasajera, Asociación de Pescadores Marinos, Costeros y Continentales del Manglar, Comité de Pescadores Marítimo de Tasajera.

Este es un enfoque que permite abrir la puerta a nuevas alternativas económicas. “Esto puede convertirse en una fuente alterna de ingresos para pescadores artesanales, al permitirles incorporarse a procesos de acuicultura”, destaca la investigadora.

Del proyecto, apoyado desde el plan de gobierno 2024-2028 “Uniomagdalena Mas Inclusión, más Innovación y más Compromiso” del rector Pablo Vera Salazar, también participan el Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación, el Instituto Nacional De Formación Técnica Profesional Humberto Velásquez García y Institución Universitaria ITSA.

Además, el cultivo de lisa tendría una fuerte carga ambiental al contribuir a la sostenibilidad y a la reducción de la presión sobre los ecosistemas naturales.
A través del proyecto también se han fortalecido las capacidades de CTeI en dotación de laboratorios para las IES participantes: Universidad del Magdalena y la Institución Universitaria del Caribe; y se han generado más de 10 semilleros de investigación y una tesis de maestría en Ingeniería

LA PROYECCIÓN

A futuro, el proyecto tiene un alto potencial. Uno de los escenarios más relevantes es el uso de esta tecnología para programas de repoblamiento en zonas donde la especie ha disminuido.
“Si logramos consolidar la producción en cautiverio, podríamos apoyar procesos de recuperación de la especie en ecosistemas afectados”, afirma Rodríguez.
Asimismo, el modelo podría replicarse en otras especies marinas de alto valor como el pargo o la cojinua, y a otros mugílidos, lo que permitiría ampliar las posibilidades de desarrollo de la acuicultura marina en Colombia, un sector que aún tiene amplio margen de crecimiento.

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