Monseñor José Mario Bacci Trespalacios nos invita a seguir construyendo juntos el nuevo camino pastoral de la Diócesis de Santa Marta, con espíritu misionero, sinodal y evangelizador.
La Diócesis de Santa Marta comparte con alegría la Carta Pastoral del señor Obispo, monseñor José Mario Bacci Trespalacios, y la síntesis del discernimiento diocesano, fruto de un amplio camino de escucha, oración y participación de las comunidades, parroquias e instituciones de nuestra Iglesia particular.
En el marco de la solemnidad de Pentecostés, estos textos permitirán reconocer la acción del Espíritu Santo que guía la vida y la misión de la Iglesia, y nos invitan a seguir construyendo juntos el nuevo camino pastoral de la Diócesis, con espíritu misionero, sinodal y evangelizador.
La Iglesia Católica invita a todos los fieles, agentes de pastoral, comunidades religiosas y personas de buena voluntad a leer, reflexionar y acoger los citados documentos publicados en la página web de la Diócesis samaria, que señalan importantes intuiciones y desafíos para el presente y el futuro de la misión evangelizadora.
A partes de la carta pastoral escrita por el Obispo de la Diócesis de Santa Marta:
“Reciban mi saludo fraterno y agradecido en el Señor Jesús, Buen Pastor, que nunca abandona a su Iglesia y la conduce constantemente por la fuerza de su Espíritu. ¡Es Pentecostés!: nuestra Iglesia diocesana se renueva desde la misión.
La solemnidad de Pentecostés, plenitud del misterio pascual, nos recuerda que la Iglesia nace continuamente del don del Espíritu Santo. Así como los Apóstoles, reunidos en oración con María, recibieron la fuerza de lo alto para anunciar con valentía el Evangelio, también hoy nuestra Iglesia diocesana necesita abrirse dócilmente a la acción renovadora del Espíritu.
No hay auténtica vida eclesial, ni verdadera renovación pastoral, ni misión fecunda, si no brotan de Pentecostés, es decir, de la presencia viva del Espíritu del Resucitado que anima, sostiene y conduce a su pueblo.
Celebrar este discernimiento pastoral en el contexto de Pentecostés tiene, por tanto, un profundo significado espiritual y misionero.
El Señor envió a su Iglesia a ser discípula y misionera entre todos los pueblos (“hacer discípulos” es el mandato: cf. Mt 28, 16-20), y este mandato sólo puede realizarse bajo la fuerza del Espíritu Santo (Él es el gran protagonista de la misión: cf. Libro de Hechos de los Apóstoles), que impulsa a salir, suscita la comunión y renueva constantemente el ardor evangelizador.
Queremos que el nuevo camino pastoral de nuestra Diócesis nazca precisamente de esta experiencia: una Iglesia que escucha al Espíritu, discierne comunitariamente y se pone en camino para anunciar a Jesucristo con alegría, esperanza y cercanía a las realidades humanas de nuestro tiempo…
Con la entrega de estas conclusiones no termina el camino. Más bien, iniciamos ahora una nueva etapa: la etapa de la decisión. Corresponderá al EDAM —Equipo Diocesano de Animación Misionera— ayudar a concretar y articular las prioridades pastorales que orientarán la construcción de nuestro plan pastoral diocesano.
Les pido acompañar este momento con oración, disponibilidad y espíritu de comunión, para que las decisiones que se tomen respondan verdaderamente a lo que Dios quiere para nuestra Iglesia particular.
Que María, Madre de la Iglesia y mujer dócil al Espíritu, nos acompañe en este tiempo de gracia. Y que Pentecostés renueve en todos nosotros la alegría de servir y anunciar el Evangelio”.

