Álvaro Antonio Acosta Gámez fue asesinado a bala en la calle 7 con carrera 10 del barrio Pescaíto, en Santa Marta, luego de que dos hombres en motocicleta lo interceptaran cuando permanecía en una tienda del sector. Las autoridades investigan los móviles del crimen.
A un posible ajuste de cuentas atribuyen la Policía Metropolitana de Santa Marta y la Fiscalía General de la Nación el homicidio de Álvaro Antonio Acosta Gámez, asesinado por desconocidos en la calle 7 con carrera 10 del barrio Pescaíto, al norte del Distrito.
Los funcionarios de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) indicaron que esta hipótesis tomó fuerza debido a que la víctima registraba una anotación judicial por el delito de tráfico de estupefacientes en el Sistema Penal Oral Acusatorio.
De acuerdo con la información recopilada por los investigadores del caso, Álvaro Antonio Acosta Gámez había sido capturado en agosto del año 2023 por los delitos de porte ilegal de arma de fuego y tentativa de homicidio, luego de un hecho ocurrido en la Avenida del Río, donde presuntamente habría atacado a un hombre en condición de calle. “La víctima presentaba antecedentes judiciales y varios elementos son objeto de verificación dentro de la investigación”, expresó un funcionario vinculado al caso.
Aunque hasta el cierre de esta edición las autoridades no habían entregado una hipótesis oficial definitiva sobre el crimen, no se descarta que el ataque sicarial esté relacionado con retaliaciones o posibles ajustes de cuentas. Sin embargo, serán las investigaciones las que permitan esclarecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que ocurrió el homicidio.
Asimismo, los agentes judiciales que lideran las indagaciones se encuentran verificando si la víctima había recibido amenazas de muerte recientemente o si sostenía algún tipo de conflicto personal que pudiera estar relacionado con el atentado armado. “El caso es prematuro, estamos armando el rompecabezas y una vez tengamos una hipótesis clara la estaremos dando a conocer a la opinión pública”, indicó un portavoz de la Policía Metropolitana de Santa Marta.
LOS HERIDOS
Funcionarios al mando de las investigaciones lograron establecer las identidades de las dos personas que resultaron heridas durante el ataque sicarial en el que perdió la vida Álvaro Antonio Acosta Gámez.
Los lesionados fueron identificados como Maikel José Hilarraza Ramos, de 29 años, y Hugo Alfonso Castelar Acosta, de 26, quienes fueron auxiliados por personas del sector y posteriormente trasladados hasta un centro asistencial de Santa Marta, donde permanecen bajo observación médica especializada.
UN CAPTURADO
Tras el atentado, uniformados de la Policía Nacional desplegaron un operativo de reacción en distintos sectores del barrio Pescaíto y zonas aledañas, logrando la captura de un hombre identificado como Jorge Mario Ospino Martínez, natural de Santa Marta, quien sería señalado de presuntamente estar vinculado con el hecho criminal. “Creemos que esta persona se movilizaba junto a otro individuo, quien habría accionado el arma de fuego y minutos antes de ser detenido la dejó abandonada en un punto específico para posteriormente escapar con rumbo desconocido”, manifestó un agente judicial vinculado a las investigaciones.
Durante el procedimiento, las autoridades incautaron una motocicleta Boxer de color negro, placas ETD-79G, así como un teléfono celular marca Moto G20, color azul cielo, elementos que quedaron a disposición de las autoridades competentes dentro del proceso investigativo.
EL CASO
Cabe recordar que el atentado ocurrió aproximadamente a la 1:30 de la tarde, momentos en que el hoy occiso permanecía en una tienda de razón social ‘La Victoria Samaria’. Hasta el sitio llegaron dos sujetos que se movilizaban en una motocicleta y, sin mediar palabra, el parrillero descendió del vehículo y accionó un arma de fuego en repetidas ocasiones contra la víctima.
Según las autoridades, Álvaro Acosta Gámez recibió múltiples impactos de bala que le causaron la muerte en el lugar de los hechos. Los actos urgentes y la inspección técnica al cadáver fueron realizados por funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación, quienes posteriormente trasladaron el cuerpo hasta las instalaciones de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

