Las labores se desarrollaron en el corregimiento Las Piedras, un área con cambios significativos en su geografía, lo que ha dificultado la identificación de referencias y puntos de interés. Las condiciones del terreno, especialmente el suelo arcilloso y su inestabilidad, impidieron la recuperación de cuerpos durante la intervención forense en la zona.
Familiares de las víctimas participaron activamente en la jornada, sumándose a las labores de excavación junto al equipo forense en búsqueda de información sobre sus seres queridos.
La Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas adelantó una nueva jornada de intervención forense en zona rural de Pivijay, con el objetivo de ubicar a cuatro personas desaparecidas desde julio de 2001 en el marco del conflicto armado. Esta acción hace parte de los procesos humanitarios y extrajudiciales que lidera la entidad para dar respuesta a las familias que aún buscan a sus seres queridos.
Las labores se desarrollaron en el corregimiento Las Piedras, un sector que, de acuerdo con la información recopilada por la UBPD, fue señalado como posible lugar de interés para la búsqueda. El terreno ha sufrido transformaciones significativas con el paso del tiempo, pasando de ser una zona selvática a un bosque denso con presencia de suelos pedregosos y arcillosos. Estas condiciones han representado un reto para el equipo técnico, debido a que los cambios en la cobertura vegetal y la dinámica del suelo dificultan la identificación de referencias naturales utilizadas en las hipótesis iniciales.
Durante la intervención, el equipo forense llevó a cabo actividades técnicas como la excavación de pozos de exploración, la apertura de trincheras y la verificación de puntos priorizados previamente. Cada una de estas acciones se desarrolló siguiendo protocolos establecidos para este tipo de operaciones, con el fin de garantizar rigurosidad en el proceso y preservar cualquier posible evidencia que pudiera ser encontrada en el lugar.
Uno de los elementos que marcó la jornada fue la participación directa de familiares de las personas desaparecidas. Dos de las familias decidieron no limitarse a observar el proceso, sino que se vincularon activamente a las labores en terreno, apoyando las excavaciones junto al equipo técnico. Esta participación se dio en medio de la expectativa por obtener información sobre el paradero de sus seres queridos, quienes, según los registros, fueron reclutados o desaparecidos forzadamente por grupos armados en el año 2001.
En medio de las labores, una de las buscadoras expresó: “Aunque sé que hoy no los vamos a encontrar, sé que aquí están”, una afirmación que da cuenta de la persistencia de las familias y de la construcción de memoria alrededor del territorio, incluso después de más de dos décadas desde los hechos.
De acuerdo con la UBPD, las labores realizadas no permitieron la recuperación de cuerpos. La entidad explicó que esto se debe, en parte, a las características del suelo en la zona, el cual presenta alta inestabilidad ante factores como las lluvias y los cambios climáticos. Estas condiciones pueden alterar la composición y disposición de las capas del terreno, lo que incide directamente en la conservación y localización de posibles restos.
No obstante, la Unidad de Búsqueda indicó que este tipo de intervenciones también tiene un valor técnico dentro del proceso investigativo, ya que permite descartar áreas previamente consideradas, ajustar las hipótesis existentes y definir nuevas líneas de búsqueda. La información recolectada en campo es integrada a los análisis que adelanta la entidad para orientar futuras acciones en el territorio.
Al cierre de la jornada, el equipo forense y los familiares realizaron un acto simbólico en el sitio intervenido, en el que encendieron diez velas junto a las fotografías de sus seres queridos. Este espacio buscó rendir un homenaje a las personas desaparecidas y acompañar a las familias en el proceso de búsqueda. Horas después, al regresar al lugar, se evidenció que cuatro de las velas permanecían encendidas, a pesar de las condiciones de viento presentes en la zona.
Durante la actividad, Alix Torres Penagos, investigadora de la UBPD, señaló que este tipo de jornadas evidencian el carácter humanitario de la labor que realiza la entidad, así como el acompañamiento permanente a las familias en los procesos de búsqueda.
La UBPD reiteró el llamado a la comunidad para aportar información que pueda contribuir a la localización de personas desaparecidas, indicando que cualquier dato, sin importar su tamaño, puede ser relevante para avanzar en las investigaciones.
Según cifras oficiales, la entidad tiene registro de 136.010 personas dadas por desaparecidas en Colombia en el contexto del conflicto armado antes del 1 de diciembre de 2016. De ese total, 4.728 corresponden al departamento del Magdalena y 1.586 al Atlántico. Estas cifras hacen parte del universo de casos que actualmente son objeto de búsqueda en el país.

