El menor que mató a Miguel Uribe es ahora víctima en el mismo proceso

El menor de edad que disparó contra el senador Miguel Uribe Turbay el 7 de junio de 2025, en el parque El Golfito del barrio Modelia, occidente de Bogotá, y que recibió una sanción de siete años tras reconocer el crimen, fue aceptado como víctima en el proceso judicial que avanza contra Jhorman David Mora, señalado por la Fiscalía General de la Nación como el encargado de buscar al gatillero del magnicidio, condición que lo obliga a compartir ese estatus procesal con la familia del precandidato presidencial del Centro Democrático.

El adolescente, que estuvo inicialmente en el búnker de la Fiscalía y luego fue sancionado, apareció representado por un abogado en las audiencias de acusación contra Mora, donde defendió su calidad de víctima en el mismo expediente que lo identifica como autor material del homicidio.

El escrito de acusación de la Fiscalía contra Jhorman David Mora, conocido por SEMANA, lo señala como el responsable de contactar al menor y ofrecerle un papel en el crimen. El documento indica que Mora “aceptó pertenecer de manera voluntaria a esta organización criminal, dentro de la cual se encargaba de inducir menores de edad que se unieran a la estructura delincuencial para la comisión de delitos y, a cambio de cada menor que consiguiera para la consumación de un homicidio, recibía una suma de dinero”.

La Fiscalía agregó que Mora “sabía que se concertaba para la comisión de delitos como el homicidio, hurto y tráfico de estupefacientes; que disparaban en contra del senador Miguel Uribe con el fin de causarle la muerte; que este homicidio sería cometido mediante el uso de arma de fuego sin permiso de autoridad competente y que inducía y utilizaba menores para la comisión de delitos y quiso hacerlo”.

EL RELATO DEL MENOR

El adolescente fue registrado por las cámaras de seguridad caminando hacia el parque El Golfito minutos antes del ataque. En su declaración ante la Fiscalía, como parte de su proceso de colaboración, dijo: “Yo reconocí en el parque a la persona que había que matar porque tenía la misma ropa de la foto que me mostró ‘la firma’ (cabecilla de la red) en el carro. La foto que me mostró era tomada como en una asamblea, porque había señores de gala y todo”.

Antes de ejecutar los disparos, el menor se quitó la chaqueta, escondió la pistola y se metió entre la multitud. “Le voy a dar uno o dos en la cabeza y me voy”, dijo, según consta en el expediente.

El menor afirmó que cuando recibió las instrucciones de la “vuelta” no sabía que la víctima sería el senador, pero que al momento de recibir el arma, sentado en un carro a unos metros del parque, ya no podía retractarse. “Usted sabe, si no me toca callarlo. Yo le dije: ‘Pero, ¿usted está seguro de que si yo hago la vuelta aquí termina todo?’. Y me dijo que sí, que todo bien. Entonces yo le digo qué toca hacer, cuál es la vuelta, me mostró de nuevo la foto y me dijo: ‘Toca acostar a este man, esta es el arma que se le va a dar’”, relató.

El adolescente añadió que le aseguraron protección policial para la huida: “Entonces él me dijo: ‘De todas maneras, esté tranquilo, porque la Policía ya está comprada y tiene cinco minutos para salir del lugar; ellos se van a hacer los bobos cinco minutos y usted tiene que correr, montarse a la moto y salir’”.

El menor también señaló que alias el Costeño, cabecilla de la red de sicarios del sector de El Muelle, localidad de Engativá, le advirtió que no podía “retractarse o, de lo contrario, la familia estaría en riesgo”.

LA VERSIÓN DE ALIAS KATHERINE

Katherine Andrea Martínez, alias Katherine o Gabriela, detalló ante la Fiscalía, antes de firmar un acuerdo de responsabilidad, los momentos previos al atentado. Según su declaración, otro implicado conocido como Elder entregó el arma ya modificada para disparar en ráfaga.

“Elder le dice al muchacho que no fuera a oprimir nada porque ya se le había programado (el arma) para que disparara seguido, no tiro a tiro, sino seguido, como en ráfaga. Ahí le pasa el arma al muchacho, le dijo que se la guardara en el pantalón y que no oprimiera nada. Elder le dijo que solo la tocara cuando la fuera a utilizar en el parque”, dijo Martínez.

Sobre el estado de ánimo del adolescente antes de disparar, agregó: “El muchacho estaba muy eufórico, acelerado, como contento. Decía: ‘Lo vamos a hacer real, le voy a pegar, le voy a pegar todos los tiros en la cabeza’”.

Harold Daniel Barragán, amigo del Costeño y residente en el lugar donde este se refugió tras el crimen para evadir a las autoridades —presentándose incluso como víctima—, describió a la Fiscalía la estructura criminal. “En el barrio tiene una oficina de sicarios, en El Muelle todo el mundo es sabedor de eso. El Caleño era el que ayudaba a contratar a todos los menores de edad. Chipi (el Costeño) es el patrón de Engativá”, declaró.

La acusación contra Jhorman David Mora detalla cómo el menor fue contactado, el “trabajo” pactado desde el inicio, la recompensa, el arma modificada y hasta la ropa que debía usar para pasar inadvertido. El plan, según el expediente, consistía en acercarse por la espalda al senador, disparar y huir en una moto que lo esperaba.

/Colprensa.

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