Pasajeros del vuelo con destino a Bucaramanga permanecieron varados en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Santa Marta, luego de múltiples retrasos y presuntas fallas técnicas en una aeronave de la aerolínea Wingo, según denunciaron los usuarios afectados.
Ante las presuntas fallas que presentaba la aeronave, varios pasajeros manifestaron temor de abordar el vuelo y solicitaron a la aerolínea la asignación de otro avión que les brindara mayores garantías de seguridad.
Un grupo de pasajeros permaneció durante varias horas en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Santa Marta, luego de que el vuelo con destino a la ciudad de Bucaramanga, operado por la aerolínea Wingo, presentara múltiples retrasos y, según relataron los afectados, posibles fallas técnicas en la aeronave asignada, situación que generó inconformidad y preocupación entre los usuarios que esperaban una solución definitiva.
De acuerdo con el testimonio de una de las pasajeras afectadas, el itinerario inicial estaba programado para las 7:10 de la noche del día anterior; sin embargo, cuando los usuarios ya se encontraban en la sala de embarque y listos para abordar la aeronave, fueron informados de que debían regresar a la sala de espera debido a que el avión sería sometido a pruebas técnicas que, según les indicaron, no podían realizarse con pasajeros a bordo.
Posteriormente, según relató la misma usuaria, hacia las 10:00 de la noche se les comunicó la cancelación del vuelo debido a una supuesta falla presentada en la aeronave, agregando que la compañía se encontraba a la espera de un repuesto para adelantar las reparaciones correspondientes, lo que obligó a reorganizar la operación y generó nuevas indicaciones para los pasajeros que ya habían pasado varias horas en la terminal aérea.
“Nos dijeron que nos regresáramos porque iban a hacerle unas pruebas al avión, pero después nos cancelaron el vuelo porque estaba presentando fallas y que estaban esperando un repuesto”, manifestó una de las usuarias afectadas, quien además aseguró que la situación generó incertidumbre entre los viajeros debido a la falta de información clara sobre el estado real de la aeronave.
Asimismo, la pasajera indicó que, tras la cancelación, algunos usuarios fueron trasladados a hoteles mientras otros regresaron a sus viviendas, quedando a la espera de una nueva programación del vuelo, la cual, según afirmó, también presentó inconsistencias en los horarios y en la comunicación por parte de la aerolínea, lo que prolongó la incertidumbre sobre el viaje hacia Bucaramanga. “Nos dijeron que nos iban a llamar para una nueva programación, pero al día siguiente nos citaron a las 10 de la mañana para salir a las 12 del mediodía y hasta ese momento no nos habían dado respuesta”, agregó la afectada, señalando además que los pasajeros fueron nuevamente convocados sin que se confirmara la salida del vuelo.
En ese sentido, los usuarios aseguraron que al regresar al aeropuerto no recibieron información oficial ni actualizaciones claras sobre el estado de la aeronave o la reprogramación del itinerario, lo que generó inconformidad generalizada entre los viajeros que permanecieron en la terminal aérea a la espera de una solución concreta. “Ya son muchas horas aquí y no nos dicen nada. No nos ubican en otro vuelo ni nos cambian el avión. Estamos esperando desde las 10 de la mañana sin ninguna solución”, expresó otra de las pasajeras, quien reiteró que la falta de información incrementó la preocupación entre los usuarios afectados.
Por otra parte, los pasajeros manifestaron su malestar debido a que, según indicaron, no recibieron servicio de alimentación ni una comunicación formal por parte de la aerolínea durante la espera, situación que generó incomodidad, especialmente entre quienes tenían compromisos laborales, citas médicas y otras obligaciones programadas en la ciudad de destino.
En medio de la situación, se reportó la presencia de aproximadamente 15 personas de la tercera edad, además de niños y adultos mayores, quienes permanecieron en la terminal aérea en condiciones de espera prolongada, mientras intentaban obtener respuestas sobre la reanudación del vuelo o su reubicación en otra aeronave disponible.
Finalmente, los usuarios continuaron a la espera de un pronunciamiento oficial por parte de la aerolínea que permitiera definir la salida del vuelo o la reprogramación efectiva del trayecto hacia Bucaramanga, mientras la situación seguía generando incertidumbre y malestar en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Santa Marta. Hasta el cierre de esta edición, se desconocía si los pasajeros lograron llegar a su destino final o si la aerolínea ofreció una solución definitiva frente a la contingencia presentada.

