Tropas del Batallón de Alta Montaña N.° 6 de la Segunda Brigada del Ejército Nacional ingresaron al sector de Seránkua, en zona rural de Aracataca, Magdalena, con el objetivo de intervenir ante los enfrentamientos entre grupos armados organizados que se registraron en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta. La operación cuenta con el apoyo de la División de Aviación Asalto Aéreo del Ejército.
´He ordenado recuperar el territorio agredido y proteger a las comunidades indígenas afectadas por los recientes enfrentamientos entre los grupos criminales´, señaló el Mandatario.

Tras varios días de enfrentamientos armados que dejaron indígenas muertos, heridos y personas reportadas como desaparecidas, el presidente Gustavo Petro Urrego, confirmó el despliegue de tropas en la Sierra Nevada de Santa Marta con el objetivo de proteger a las comunidades arhuacas y recuperar el control del territorio afectado por la confrontación. La medida se produce en medio de la preocupación de las autoridades y de las comunidades indígenas por la escalada de violencia registrada en esta zona del Caribe colombiano.

El anuncio fue realizado por el mandatario a través de su cuenta en la red social X, donde publicó un mensaje acompañado de un video en el que se observan helicópteros militares dirigiéndose hacia el área donde se han presentado los enfrentamientos. En el mensaje, el jefe de Estado afirmó: “Los indígenas son la raíz ancestral de la nacionalidad colombiana y latinoamericana. Tomamos posesión del territorio agredido y de la Sierra Nevada; no debe salir más la fuerza pública”. Con estas declaraciones se confirmó el inicio de operaciones del Ejército Nacional, orientadas a restablecer la seguridad y garantizar la autonomía del territorio arhuaco.

La intervención militar se da en medio de los combates registrados entre las Autodefensas Conquistadores de la Sierra (ACSN) y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), confrontación que ha generado temor entre las comunidades y ha provocado desplazamientos de familias indígenas hacia zonas consideradas más seguras. Los hechos han encendido las alertas sobre la situación humanitaria en este territorio ancestral.

Mientras avanzan las operaciones militares, las comunidades que se han visto obligadas a abandonar sus viviendas permanecen en incertidumbre, a la espera de que las condiciones de seguridad permitan su retorno. Autoridades nacionales, organizaciones indígenas y entidades del Estado mantienen seguimiento a la situación para coordinar acciones que faciliten el restablecimiento de la tranquilidad y la vida cotidiana en la región.

