´Jueza parcializada, sesgada y mentirosa´

La que apareció en su momento como una ´heroína de la justicia´,  hoy es una vergüenza para la Rama Judicial de Colombia. Su nombre: Sandra Liliana Heredia, la togada que sin rubor alguno, mintió, hizo valoraciones subjetivas, actuó con sesgo y sin soporte probatorio contundente, para inventarse una sentencia – de la que se afirma en el foro- no fue de su autoría para condenar al expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Para el Tribunal Superior de Bogotá es claro que la jueza Sandra Liliana Heredia fue parcializada y dio por hechas las acusaciones contra Uribe, sin llegar a hacer ni siquiera un juicio de valor profundo ni contrastación de lo dicho por Monsalve, por la Fiscalía y por las mismas víctimas.

Por eso, el Tribunal Superior de Bogotá, fue claro al señalar que “la sentencia de primera instancia consideró creíble su relato por su persistencia, sin realizar el análisis probatorio exigido. La verosimilitud, credibilidad y condición de testigo, son conceptos diferenciables, que requieren valoración individual. Además, no se practicó prueba alguna, que corroborara temporalmente el relato de Monsalve, quien mintió sobre haber sido condenado por pertenecer a grupos paramilitares”.

Señalando la ahora cuestionada actuación de la jueza Sandra Heredia el Tribunal fue contundente, criticó profundamente su actuación y afirmó “la juez restó importancia a esa falsedad, aceptando aspectos verosímiles, sin considerar que la base del testimonio era su cercanía con los acusados. La Sala advierte que la sentencia de primera instancia omitió valorar críticamente aspectos esenciales del testimonio de Juan Guillermo González”.

Por eso, en un llamado a la actuación en derecho penal exige que la conducta sea típica, antijurídica y culpable, siendo la tipicidad el primer filtro. Si falta alguno de sus elementos, la conducta es atípica y no puede ser sancionada. El tipo penal de soborno exige que la entrega o promesa de dinero u otra utilidad, tenga como finalidad que el testigo se abstenga a declarar, falte a la verdad o la causa. Por tanto, no basta con la existencia de una dádiva, debe probarse la intención”, dijo con claridad el magistrado Manuel Antonio Merchán.

Para el Tribunal Superior no tiene justificación que se diera como creíble el relato de que Juan Guillermo Monsalve era paramilitar, pues nunca lo probó y aunque su mismo hermano dijo que esto era mentira, la jueza dio por hecho el testimonio del supuesto testigo estrella sin evaluar de forma adecuada las pruebas.

Y fue claro el magistrado Merchán, pues advirtió que no se practicó prueba alguna que corroborara el testimonio de Monsalve y la jueza le resto importancia a estos trascendentales aspectos.

Pero el Tribunal Superior fue claro al criticar al testigo estrella Juan Guillermo Monsalve, de quien se puso en evidencia las mentiras y contradicciones que la jueza Heredia pasó por alto. “El testimonio presenta indicios de parcialidad, motivación por beneficios jurídicos y contradicciones relevantes. En juicio, se acreditó que Monsalve no fue admitido en justicia y paz, fue condenado por secuestro, como cabecilla de una organización criminal, en el Caquetá, y sus delitos no guardan relación con las autodefensas, como él afirmó. Su interés por obtener beneficios, se evidenció en múltiples gestiones, escribió al entonces presidente Uribe, solicitando ayuda”, señaló el magistrado en la demoledora decisión

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