Sandra Ortiz, la exconsejera presidencial para las Regiones, se declaró inocente y no aceptó los delitos de lavado de activos y tráfico de influencias que le imputó la Fiscalía General de la Nación.
Lo anterior porque, supuestamente, habría sido “la mensajera” de los sobornos con los que se desfalcó a la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo (UNGRD)
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