Octubre se despidió dejando a Santa Marta en emergencia

POR

EDGAR

TATIS GUERRA

Mientras apenas se asomaba la noche del 31 de octubre y varios niños acompañados de sus padres disfrutaban de la tradicional fiesta de disfraces, empezó a caer un cipote aguacero en distintos sectores de Santa Marta, el cual obligó a resguardarse.

Con la precipitación que se caracterizó por la caída de abundante agua no solo se anegaron las principales calles y avenidas de la ciudad provocando una reducción en la movilidad de los distintos automotores, sino que se registraron estragos originados por las escorrentías que bajaban desde las zonas elevadas como cerros y laderas. También se vio afectado el servicio de energía eléctrica en una amplia zona del Centro Histórico, Mercado Público de Santa Marta y sectores aledaños.

El cipote aguacero con el cual se despidió el mes de octubre activó las alertas de los organismos de socorro cuyo personal atendió emergencias en los barrios San Fernando, Nacho Vives, Ensenada Olaya Herrera y Pescaíto en donde las fuertes corrientes movilizaron arena, piedras, así como también abundante material de arrastre que obstaculizó las redes del alcantarillado, las cuales colapsaron en su totalidad.

El lodazal arrastrado puso en aprietos a varios moradores del barrio San Fernando ya que por escasos centímetros la escorrentía amenazó con ingresar hasta sus viviendas, sin embargo, algunos vehículos estacionados quedaron atrapados entre el barro ocasionando pérdidas económicas incalculables.

En la mañana del viernes 1 de noviembre la Alcaldía Distrital de Santa Marta lideró un Plan de Mando Unificado (PMU) a cargo del director de la Ogricc, Alex Velásquez Alzamora con la asistencia del Cuerpo de Bomberos a cargo del capitán Ricardo Chaín, del coronel Karlotz Albeiro Omaña García, director de la Defensa Civil Seccional Magdalena, soldados del Ejército Nacional, Policía Nacional, Cruz Roja, la empresa Atesa, entre otros líderes de la prevención.

Durante esta reunión se elevó la solicitud ante la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres para activar la ruta de atención de ayudas humanitarias.

El edil Efraín Castillo Pérez, quien pertenece a la Localidad 2 Histórica-Rodrigo de Bastidas recordó que hace 3 años, exactamente el 30 de agosto del 2021, Santa Marta también fue azotada por un cipote aguacero que se prolongó durante más de seis horas de fuertes lluvias que provocaron el colapso de vías, inundaciones en sectores en alto riesgo, crecientes súbitas en ríos y quebradas, entre otros.

El torrencial aguacero del lunes 30 de agosto de 2021 generó angustia entre los habitantes de cerca de medio centenar de barrios y de moradores en sectores de colinas. Las principales avenidas como la Libertador, del Río y Santa Rita quedaron convertidas en ríos por donde transitaban escasos vehículos, puesto que la movilidad se redujo en un 95 por ciento.

En atención a las emergencias que perjudicaron a cientos de familias, la administración de turno coordinó los recorridos de inspección llevados a cabo hasta altas horas de la noche del 30 de agosto y posteriormente en la mañana del 31 de agosto, cuyo balance motivó la implementación de acciones de mitigación y reducción del riesgo de desastres en los 56 barrios y tres corregimientos que sufrieron los efectos de los encharcamientos, deslizamientos, el colapso de árboles, viviendas y el desbordamiento de los afluentes.

De acuerdo con la información entregada por el jefe de la Ogricc de la época, Jorge Lizarazo, de las 5.223 familias que resultaron afectadas, 3.487 corresponden al casco urbano. Esa emergencia dejó el colapso total de 20 viviendas y afectaciones parciales en 223 más y 257 deslizamientos, entre los cuales se incluyen los ocurridos sobre la vía al Ziruma y las que conducen a los corregimientos de Taganga y Minca.

SIN APRENDIZAJE

Y por qué se recuerda la emergencia del 2021, pues bien, para traer a la memoria que no se ha aprendido la lección de la naturaleza ni se acatan las recomendaciones de los expertos. Así de simple: ante la ausencia de un control urbano se siguen las construcciones en zonas de alto riesgo, de manera antitécnica e invadiendo las faldas de los cerros tutelares que circundan la ciudad.

De otra parte, no se atiende el principal llamado que vienen realizando las autoridades distritales, de no arrojar basuras a las calles, no utilizar los ríos y quebradas como basureros, puesto que, estas basuras pueden afectar directamente el cauce y terminar en la desembocadura que afecta el mar.

Asimismo, el llamado reiterativo es a evitar arrojar basuras en los cerros, disponer correctamente de los desechos, porque basura que se tire en el cerro cuando llueva escurre y puede tapar el sistema de alcantarillado causando rebosamientos en la parte baja como es el caso del barrio Pescaíto y sus zonas aledañas.

Y si bien, en la temporada de lluvias, se genera un malestar en la ciudad por las inundaciones o encharcamientos superficiales, de hecho, son muchos los ciudadanos que cuando llueve y se inundan las vías o barrios, cuestionan a las autoridades y empresas de aseo como Atesa y la Essmar E.S.P., no viendo que el mayor problema radica en la basura que se tira en las calles.

La comunidad es vital en prevenir el riesgo de encharcamientos o inundaciones durante la temporada de lluvias, por ello la Defensa Civil exhorta a la población en hacer buena disposición final a los residuos y colocarlos en su lugar.

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