A nivel mundial, el mes de octubre se considera como el ‘Mes Rosa’, porque es dedicado a crear conciencia y sensibilización sobre el cáncer de mama, tipo de cáncer más común y principal causa de mortalidad en mujeres del mundo.
Cada año, millones de personas, tanto mujeres como hombres, son diagnosticados con esta enfermedad, que, aunque es tratable si se detecta a tiempo, sigue siendo un reto de salud pública.
Esta iniciativa comenzó como el Mes Nacional de Sensibilización sobre el Cáncer de Mama en octubre de 1985. Fue el resultado de una asociación entre el Sociedad Estadounidense contra el Cáncer y la división farmacéutica de Imperial Chemical Industries, para promover las mamografías como la herramienta más eficaz para combatir el cáncer de mama.
La Diócesis de Santa Marta invita a tomar conciencia sobre la importancia de este mes que busca generar un impacto tanto a nivel individual como colectivo, motivándonos a orar y participar en la prevención y cuidado de la salud.
A su vez se une al trabajo que coordina el sacerdote Santy Bayardo Sánchez y su equipo de líderes de Pastoral de la Salud y Acompañamiento a los Enfermos, y nos invitan a orarle a Santa Águeda para pedir por todas las personas que luchan contra el Cáncer de Mama:
“Señor Jesús, que has querido que santa Águeda sea invocada como intercesora de las mujeres con enfermedades en sus senos y en tu bondad, que supera toda razón humana, te has dignado escuchar los ruegos de tus siervos por mediación de tan gran santa, gracias por tu compasión, te pedimos que nos asista tu misericordia. Concede a cuantos se acercan a santa Águeda, la paz que necesitan y el remedio que solo tú puedes dar y líbrales del mal en el alma y en el cuerpo.
Concédenos que los ruegos y méritos de santa Águeda ayuden a tantas almas que sufren afligidas en sus cuerpos el terrible mal del cáncer.
Dígnate a escuchar nuestras súplicas, que son las que santa Águeda lleva en sus manos y te presenta. Concédeles el consuelo que necesitan y especialmente la curación que tanto anhelan, si es tu santa voluntad.
Concédenos imitarla en la fortaleza y en la constancia, para que como ella merezcamos la recompensa de estar en la gloria, donde vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén”.

