A que nunca has dicho: ¡soy una persona tóxica!

Por
GIULIANA
MANCUSO

El término tóxico es una de las palabras que menos me gusta usar en mis talleres y en mi día a día, porque siento que de una u otra manera estoy juzgando a alguien por una conducta que tal vez yo la he tenido en menor o mayor intensidad. Qué fácil es reconocer la toxicidad en los demás, y qué complicado hacerlo en uno mismo.

Llegó la hora de mirar dentro de nosotros mismos. Quiero informarte que tú también eres una persona tóxica. En realidad, todos lo somos. Unos más, otros menos, algunos hacia adentro, otros hacia afuera, unos de manera más evidente, otros más oculta.

Sí, los demás tienen conductas dañinas y abusivas, y no, no todo es responsabilidad propia como pretenden algunas tendencias new age que atribuyen todo a las «vibraciones que emitimos» o a nuestras proyecciones. A pesar de eso, el camino fácil es culpar al otro, ver lo que está haciendo mal, ver lo que tendría que cambiar.

Reconocer la toxicidad en otros es el poner la mirada afuera y nos olvidarnos de mirar hacia nuestro interior. Estoy segura que nunca has dicho: «soy una persona tóxica!»

NO ALIMENTES ROLES TÓXICOS

Detectar las actitudes de los demás y normalizar nos responsabiliza. Es importante que empecemos a ver si estamos participando sin saberlo de sus conductas menos sanas como: Manipulación, agresividad, celos, dependencia, egocentrismo y envidia.

Cuando identificamos este tipo de conductas y reconocemos que es responsabilidad nuestra quedarnos en el mismo lugar, salir o simplemente pretender cambiar a esta persona donde el único que puede cambiar esto somos nosotros mismos, estamos siendo conscientes de lo que significa ser tóxico y de lo perjudicial que es.

Importante reconocer y poner límites. En nuestro día a día no podemos evitar encontrarnos con personas problemáticas, autoritarios, descalificadoras, gente que se queja de todo, envidiosos, los que echan la culpa por todo, arrogantes, manipuladores. Identifica:

-Identificar nuestra propia toxicidad hacia los demás y hacia nosotros mismos.

-Poner atención en si estamos de alguna manera alimentando una relación dañina.

-Aprender a conocer y reconocer nuestro tóxico interior

-Ver qué nos despierta la actitud de la otra persona y tomar conciencia de qué parte de nosotros se activa: ¿Qué me hace sentir? ¿por qué? ¿qué me dice eso de mí?

-Ver las posibilidades de crecimiento que esta relación nos ofrece: conocernos mejor, ser más asertivos, poner límites, etc.

Lo que sí quiero decirte es que una persona tóxica puede arruinarnos completamente nuestra vida, sueños y alejarnos de nuestra esencia.

Recuerda que esa persona tóxica puedes ser tú mismo, por esta razón es importante que trabajes en ti y dar luz a esas partes oscuras que habitan en tu interior.

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