Ocho personas, la mayoría de nacionalidad venezolana, que esperaban un bus en una parada de la localidad estadounidense de Brownsville, en la frontera con México, murieron tras ser atropelladas por una camioneta Land Rover que era conducida por un hombre identificado solo como un hispano.
Entre las personales arrolladas se encuentra Cristian de Jesús Sangroni Rodríguez, quien residía en Santa Marta con su madre, pero el deseo de conseguir un mejor futuro lo motivó a irse por la selva del Darién hacia los Estados Unidos.
María Rodríguez, mamá de Cristian, contó que su primogénito salió el 21 de marzo desde esta capital acompañado de dos amigos a quien identificó como Ramón y Alejandro.
“Durante el trayecto conoció a compatriotas y me dijo que vivió momentos angustiantes cuando estaba cruzando la selva, batalló en varias oportunidades contra la muerte pero pudo vencer todo”, relató María.
Cristian llegó a Guatemala y luego pasó a México, en donde según su mamá estuvo 15 días y no le fue nada bien ninguno de los dos países.
“Ellos se entregaron el 1 de mayo y el 4 de ese mismo mes lo soltaron; él me escribe y me dice que lo había logrado, que estaba en Texas pero le tocó dormir dos días en la calle porque no tenía 80 dólares para llegar al refugio de San Antonio y no sabía cómo hacer”, contó María.
El 6 de mayo Cristian le escribió a su mamá y le reveló que ya había conseguido el dinero para viajar. “Él me mandó un mensaje a las 6:14 y me dijo que iba saliendo para San Antonio, yo no vi el mensaje ese mismo día porque estaba muy cansada y cuando le quise responder ya no le llegaban”, manifestó.
María Rodríguez tiene la esperanza de que su hijo esté con vida aún y le pide a todos los samarios hacer una cadena de oración por él. “Yo voy hacer hasta lo imposible para llegar hasta donde estés y se que cuando me veas me vas a decir que todo está bien”, agregó.

