Santa Marta: entre el río y la sed

Santa Marta vuelve a escuchar una propuesta de solución para una necesidad elemental: abrir la llave y encontrar agua. El 30 de octubre, en el Foro “Santa Marta, el Milagro del Agua”, el presidente Abelardo De la Espriella y el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, presentaron una hoja de ruta que compromete cerca de 786.000 millones de pesos para transformar el acueducto y el alcantarillado.

La propuesta contempla dejar de lado las plantas desalinizadoras proyectadas en Pozos Colorados y Taganga. Esta iniciativa, declarada estratégica mediante el Conpes 4159 de 2025, contaba con recursos, cuya destinación ahora se plantea reorientar hacia otras soluciones para el abastecimiento de agua.

El Gobierno ha señalado que la desalinización implicaría mayores costos operativos y efectos ambientales por el manejo de la salmuera. Esta decisión abre una nueva etapa que exige estudios técnicos, claridad presupuestal y coordinación institucional para asegurar la continuidad de la solución.

Una de las primeras apuestas es recuperar el agua que se pierde. Según MinVivienda, más del 60 por ciento del caudal que entra al sistema no llega a los usuarios por el deterioro de las redes, las fugas y las conexiones fraudulentas.

La meta es reducir esas pérdidas al 20 por ciento y alcanzar veinte horas diarias de servicio en cuatro años. Para avanzar se prevé sectorizar la red, instalar macromedidores, localizar fugas y renovar tuberías críticas. Medir los resultados permitirá conocer el avance.

El plan incluye rehabilitar pozos y fortalecer fuentes como El Roble y Mamatoco, además de ejecutar el Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado. También contempla articularse con el proyecto de la planta de tratamiento de El Curval, impulsado por el Distrito.

La coordinación de los componentes, sus cronogramas y responsabilidades permitirá que las obras se complementen y aprovechen los recursos.

La segunda fase plantea fortalecer la prestación mediante una empresa regional de agua. Se propone un diagnóstico técnico y financiero, un diseño con horizonte de treinta años y evaluar modelos como EPM y Triple A.

El proceso deberá considerar capacidad técnica, transparencia contractual, control ciudadano, tarifas asequibles y responsabilidades claras entre la Nación, el Distrito y los prestadores.

La apuesta de mayor alcance es un sistema regional que capte agua del río Magdalena, con capacidad proyectada de 5.000 litros por segundo. Podría beneficiar a Santa Marta, Ciénaga, Puebloviejo, Sitionuevo y otros sectores, incluidos Palermo, Tasajera, Gaira y El Rodadero.

Se anunció actualizar la estructuración de una asociación público-privada para precisar la captación y las obras de conducción. Esa capacidad es una proyección: aún deben definirse la calidad del agua, el tratamiento, la energía, los permisos ambientales, la financiación y la distribución entre territorios.

Esta dimensión regional merece atención. El río Magdalena puede convertirse en soporte de seguridad hídrica y desarrollo para el corredor Santa Marta-Ciénaga. El proyecto deberá proteger los ecosistemas, respetar las concesiones y priorizar el abastecimiento humano. Una obra de esta escala requiere coordinación institucional y acuerdos transparentes sobre costos, beneficios y operación.

También se informó sobre denuncias por presuntas irregularidades en el manejo del agua y su comercialización mediante carrotanques. Las investigaciones permitirán establecer si hubo conductas irregulares y, de ser el caso, las responsabilidades correspondientes.

Los anuncios despiertan esperanza y plantean una pregunta fundamental: ¿cuándo llegará el agua a los hogares? El verdadero “milagro” será ver contratos adjudicados, obras ejecutadas, pozos recuperados, redes renovadas y agua continua en los barrios.

*Ingeniero Forestal

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