Adultos mayores mejoran su calidad de vida con ejercicio adaptado

Recuperar la movilidad, ganar independencia y encontrar en el ejercicio un aliado para el bienestar físico y mental son algunos de los beneficios que están experimentando adultos mayores en Santa Marta, a través de un proyecto de entrenamiento adaptado que busca promover un envejecimiento más activo y saludable.

La iniciativa, impulsada por el licenciado en Educación Física Gildardo Sánchez y el gimnasio Wolf Den, que dirige Gustavo Tinoco, lleva aproximadamente año y medio de funcionamiento y ha recibido a más de 30 personas mayores, llegando a reunir hasta 40 participantes.

El propósito es ofrecer un espacio para quienes, debido a su edad o a condiciones de salud preexistentes, consideran que no pueden realizar actividad física o temen que el ejercicio empeore sus limitaciones.

De las limitaciones a la independencia

Uno de los aspectos más satisfactorios para los promotores del proyecto ha sido observar los cambios en la autonomía de sus participantes. Según relató Gildardo Sánchez, algunos llegaron con dificultades para desplazarse o realizar movimientos básicos, mientras que hoy muestran avances que se reflejan en sus actividades diarias.

“Lo más satisfactorio, es ver a esas personas cómo llegan sin movilidad, no pueden agacharse, no pueden hacer mucho y hoy en día verlos súper independientes”, expresó.

En el grupo participan personas desde los 60 años y la de mayor edad tiene 92, una muestra de que el trabajo físico puede adaptarse a distintas etapas de la vejez, siempre que se tengan en cuenta las condiciones particulares de cada participante.

Entrenamiento adaptado y recomendaciones médicas

Sánchez explicó que el proceso comienza con una valoración y toma en consideración las recomendaciones médicas, las capacidades físicas y las restricciones de cada adulto mayor. A partir de esa información se planifican las rutinas, con ejercicios orientados al fortalecimiento de las capacidades físicas, la movilidad y la coordinación.

Las sesiones se desarrollan tres veces por semana, con una duración aproximada de 30 a 50 minutos, según lo indicado por el responsable del programa.

“El acompañamiento profesional es fundamental, especialmente cuando los participantes presentan enfermedades o condiciones que exigen precauciones. La intención no es someterlos a rutinas convencionales de gimnasio, sino proporcionarles una actividad acorde con sus necesidades y posibilidades”.

El proyecto cuenta con la experiencia de Sánchez, licenciado en Educación Física, especialista en Deporte y Desarrollo Social y estudiante de maestría en Actividad Física y Salud, formación que ha orientado su trabajo hacia esta población.

Un gimnasio que se adapta a la vejez

Para Gustavo Tinoco, la llegada de esta iniciativa también ha representado un reto para las instalaciones. El gimnasio ha tenido que incorporar implementos y realizar ajustes para facilitar las rutinas de los adultos mayores, utilizando elementos como mancuernas de bajo peso, bandas elásticas y otros recursos que permiten adaptar los ejercicios.

Tinoco explicó que la intención es consolidar un espacio permanente para atender a esta población y ampliar las posibilidades de acceso a la actividad física especializada.

El proyecto surgió de la experiencia de Sánchez en el trabajo con personas mayores y de la disposición del gimnasio para abrir sus puertas a quienes necesitaban un entorno adecuado para ejercitarse.

Los promotores de la iniciativa destacan la importancia de la salud mental y del componente cognitivo dentro de este proceso, al considerar que la actividad física puede contribuir al bienestar integral durante la vejez.

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