En la Marcha del Hambre, las mujeres ocuparon un importante protagonismo.
Continuación de la entrevista que le hizo el escritor y periodista magdalenense Rafael Darío Jiménez al participante de la Marcha del Hambre en el año 1966, Eliécer Avendaño Restrepo:
¿Ese paso en que los retiene la guerrilla cómo fue?
“Sí, hay una serie de personajes que de pronto algunos compañeros no se percataron, pero muchos se han muerto, participaron en la Marcha del Hambre y aparecían en la carretera, eran productos, digamos de la guerrilla y no solamente una parte, sino de todas partes, también hay que decirlo, que mucha gente llegó a resolver las situaciones económicas, pues no se sabía si eran del lado de la derecha o de izquierda o del centro, estábamos resolviendo los problemas, porque el movimiento de la Marcha del Hambre se la debemos a todo el pueblo colombiano.
Comentaba anteriormente que como antes del 40, frente a la Ley 035 del Gobierno Nacional descalificó el Magisterio Colombiano. El pueblo colombiano le quitó todo su apoyo y su fe al Magisterio, pero posteriormente se inició con la Marcha del Hambre, el hecho de que el maestro tuviera un nuevo prodigio y eso de paradigma era el desarrollo, porque lo había planteado el primer congreso nacional. Y era que el maestro se convirtiera en líder social y que resolviera no solo los problemas del magisterio en edición, sino que resolviera los problemas sociales del pueblo.
Este tipo de situación, dio como motivo a que mucha gente se adhiriera a todos los movimientos del Magisterio y lo principal que es importante, que el maestro, los maestros son los que sostienen la súper estructura del Estado y eso no es “teoría de pacotillas”, ni caso de izquierda ni de derecha, es un problema de tipo social que yo llamo problema somos una cosa situacional. El maestro promociona toda la estructura del Estado; le toca porque tiene un sistema educativo que le propone eso y en todo instante sigue el maestro sosteniendo la estructura del Estado”.
En el momento de ustedes arrancar esa utopía a las “tomas”, ¿Cuál era la actitud de los padres de familia y de los periodistas?
“Otra cosa importante, es el Comité Promotor de la Marcha del hambre, porque lo que hay que resaltar es su conocimiento, por ejemplo la señora Lola Campo, y la señora Gloria Campo (en los Estados Unidos actualmente), los compañeros Juan Socarrás, Eliécer Avendaño, Eliécer Linero, Ignacio Infante, en fin una cantidad de compañeros que no recuerdo en este momento, porque la junta directiva eran los que acabo de nombrar pues, la verdad es que estábamos convencidos que la Marcha del Hambre era un movimiento que no estaba llamado, en ese momento, con todas las condiciones que habían. Y la estrategia que utilizamos fue movilizar al Magisterio para que él realmente movilizara al padre de familia con un sentido, por ejemplo, nosotros planificamos de que si al maestro defina al maestro como empleado, fue una cosa interesante. O sea que nosotros somos empleados de la educación como un compañero es empleado en cualquier empresa.
Fue de ese concepto parece que prevaleció en el padre de familia que el trabajo era cancelado si a ellos no le pagaban su salario. También iban a reaccionar con ellos, estaban reaccionando, entonces él nos apoyó estrictamente con todos los compañeros, obreros y eso se daba y se considera así porque la CTC (Confederación de Trabajadores de Colombia), UTC (Unión de Trabajadores de Colombia), todos los compañeros de las agremiaciones que estaban aquí en Santa Marta nos apoyaron no solamente con su presencia, sino económicamente.
Había que ver la cantidad y a mí me daba risa, pues, de todas maneras, todavía me río, la gente nos daba arroz y espagueti y cogíamos cantidad, toneladas de arroz y espagueti y la gente pensaba que realmente estábamos pasando trabajo y deberíamos repartir entre nosotros.
La cantidad de dinero y espagueti que recogimos significaba y significa todavía que el pueblo de Santa Marta, en concreto que el pueblo del Magdalena estaba con nosotros, que nos iban a acompañar y que nos seguía acompañando. Hablemos del momento de la entrada a palacio.
Antes de llegar a Bogotá, yo quisiera decir algo que me parece interesante, de alguna manera, pues digamos que hay dos cosas que son interesantes actualizar, por ejemplo: las vivencias internas, que es una cosa muy particular de la Marcha del Hambre y la movilización externa nacional y departamental, creo que son dos cosas que hay que tratarlas de manera diferente.
En la parte interna, una cosa que siempre quiero puntualizar y lo haré posteriormente de manera mucho más amplia, es que el pueblo colombiano se volcó a observar la Marcha del Hambre, al principio, pero posteriormente hizo un gesto que no solo le entregaba dinero y comida para supervivencia, pues realmente comenzó a ser protesta, iban a ser consignas cuando pasaba la Marcha del Hambre, incluyendo y yo vine observando y pude observar que hasta las fuerzas armadas, realmente en el momento que nosotros pasábamos decían consignas a favor de la Marcha del Hambre.
Lo mismo el pueblo, todas las personas ricas, pobres iban haciendo consignas a favor de nosotros y se consiguió la idea, particularmente a mí me tocó ir a plantear eso en la emisora de Bucaramanga, cuando yo veía que hombres y mujeres lloraban, pero lloraban a moco tendido como decimos aquí en la costa. Cuando pasábamos nosotros, que íbamos en una situación muy deprimente nos motivaban y lloraban. Y la gente realmente le mentaba la mamá al gobierno y cosas de esas con personas de todas las clases.
Entonces yo pensé que justamente planteé esa situación, después en la noche lo hicimos nuevamente que nosotros no íbamos por los sueldos del Magisterio del Magdalena, sino que íbamos por la educación en Colombia. Y ahí nació la consigna que nosotros decíamos en todas partes, que decíamos: por educación por Colombia hasta la muerte y allí comenzamos a cambiar el sentido de la Marcha.
Ya la Marcha del Hambre no era realmente por los sueldos, sino por el país, por la educación colombiana y por el Magisterio Colombiano totalmente y las soluciones deberían darse de esa manera y el compañero Adalberto Carvajal, el compañero Avendaño Olivares y todos los compañeros que estábamos de presidente, de las diferentes comisiones.
Los que íbamos al frente de cada brigada, los que teníamos una misión específica en la Marcha del Hambre, nuevamente nos reunimos y comenzamos a parafrasear otras frases diferentes a lo que era pedir el sueldo del Magisterio del Magdalena.
A la llegada, sinceramente, hace poco que leía que no, con la contienda política de que se llenó la Plaza Bolívar. Yo creo que para que no hubiera los activos. Nosotros estábamos convencidos porque eso lo dijo la prensa y lo mostró la televisión. Una de las veces que se había llenado totalmente más de 100% la Plaza Bolívar, fue con la llegada de la Marcha
del Hambre. Cosa apoteósica en donde participó todo el mundo, digamos hay una cifra impresionante de la participación de la gente: sindicato, incluso, recuerdo que la misma cantidad de personas que participaron en la defensa civil, la Cruz Roja etc. Nunca han participado en esa misma cantidad en otros eventos. Hace poco se decía que esas organizaciones posiblemente las habían llenado. Pero eso es incorrecto”. (Continuará)

