Rafael Darío Jiménez, autor del libro ‘Las Voces de la Marcha del Hambre, 60 años después’.
El docente Eliécer Avendaño Restrepo, fue uno de los participantes en la Marcha del Hambre, la cual finalizó en la capital del país, liderada por los maestros del departamento del Magdalena en el año 1966 para reclamar sus derechos salariales.
A continuación, la segunda parte de la entrevista que le hizo el escritor y periodista Rafael Darío Jiménez, la cual se encuentra compilada en el libro ‘Las Voces de la Marcha del Hambre, 60 años después’:
¿Cómo considera la actitud del Gobierno a través de la historia?
“Había enfrentamiento entre el desarrollo social y la gente que tenía los medios de producción, que no comprendía a los obreros. La gente que participaba en la producción y las que no tenían deberes y derechos.
Afortunadamente se cuenta todavía con la serie de reformas que hizo el presidente Alfonso López Pumarejo y posteriormente eso fue importante para el Magisterio que no está aislado del país, por la problemática que tenía, está inmerso en eso. De alguna manera es largo explicar algunas cosas allí, pero el maestro que de pronto no manejaba esas situaciones de tipo estructural, se entendería que estaba allí con problemas por resolver como las dificultades para mantener económicamente a su familia.
La clase política aquí, dependía de donaciones. Estaban convencidos de que el dinero que enviaban de la nación era de ellos y hacían con él lo que realmente querían. Y había que resolver esa situación lo más pronto posible y es cuando nos vamos al paro entonces.
¿A nivel de cambios, qué significó la Marcha del Hambre?
“Yo creo que definamos la Marcha del Hambre desde el principio, nació con fundamento de un comité que se creó especialmente para eso, no era algo espontáneo. La espontaneidad no fue la base de la Marcha del Hambre, indudablemente hubo una serie de situaciones que eran necesario puntualizar, por ejemplo, el maestro que estaba convencido que debía resolver sus problemas, estaba convencido del compromiso que tenía el Gobierno con él para que fuera realmente de segunda o tercer nivel. El maestro reclamaba la educación para él y para los niños.
Eran situaciones que obligaban a que continuáramos más en el paro con un fundamento de no levantarlo. Posteriormente el Gobierno Nacional observa que no estamos conformes, porque hicimos retenes en los puentes, marchas, hicimos todo lo posible porque nos reconocieran. El Paro Nacional de marzo de 1966, tuvo un tiempo de duración hasta el momento que Fecode lo suspendió.
¿Por qué en el Magdalena se desacató la orden de suspensión del paro organizado por Fecode (Federación Colombiana de Educadores)?
“Existía una serie de problemas en el departamento del Magdalena, principalmente el pago y que con el paro nacional no se consiguió nada para nosotros, entonces se hizo una asamblea, recuerdo que eso era en la escuela primera, donde está ahora Telecom y todos consideramos que no se debía levantar el paro en el Magdalena y que debíamos continuar con la lucha de manera particular con o sin Fecode. Hubo alguna situación allí con los miembros de la junta directiva, tanto departamental como nacional, pero se impuso la asamblea general y se continuó el paro.
Nosotros estábamos convencidos de que el gobierno departamental había recibido dinero para el pago de los maestros, pero no lo había pagado, porque lo había gastado en otras cosas y entonces, creíamos que el gobierno departamental que era el que debía responder de alguna manera, representando en ese momento, el trabajador nombrado por el presidente debería responder por el dinero, sino por una cantidad de situaciones que el maestro tenía en ese instante: el sueldo y una cantidad de situaciones económicas, pero también de tipo social.
El problema de la salud que no estaba definido y realmente deberían prestarnos los servicios en el Seguro, de que somos personas que estábamos protestando por la situación en el departamento del Magdalena y en toda la nación. Pedimos ayuda a todos los departamentos de la costa y la gente vino a acompañarnos en un momento crucial que estaba pasando el departamento del Magdalena. Atlántico, Cesar e incluso Bolívar, Guajira vinieron a acompañarnos, posteriormente el Gobierno envía a un delegado y después al señor Ministro de Educación, quien se gana a la gente, diciendo que él estaba también en paro en el Teatro Santa Marta, porque de alguna manera alguien le avisó que teníamos algún plan para secuestrarlo, realmente no como dicen algunos compañeros, porque nunca se llegó a eso. Simplemente lo íbamos a retener para explicarle como más a fondo la situación y que él nos sirviera de puente con el Gobierno Nacional, para que el dinero que había tomado el Gobierno Nacional en ese momento, lo tomara él como bandera y fuera devuelto al Magisterio.
Entonces, la situación del ministro Betancur que vino realmente a resolver la situación, los problemas, cuando se enfrenta con el gobernador, este le dice una cantidad de cosas que no eran verdad, posteriormente asisten a la asamblea al Teatro Santa Marta y allí él se dio cuenta y entonces, vino y le dijo a todos los maestros de manera muy eufórica que él estaba con ellos y se quedaban en paro, porque si no le resolvieron el problema él iba a entrar a paro.
Los maestros y con una persona como el Ministro, pues se rieron y aceptaron, pues sintieron que la solución estaba cerca. No iban a permitir que, en ningún momento, los planes que tuviéramos para secuestrar al Ministro se iba a retener y lo íbamos a retener con él y allí se le iban a explicar todos los pormenores de la situación con el gobierno departamental, para que él fuera vocero a nivel nacional de la situación que estaba viviendo el.
De ninguna manera, los compañeros de la junta directiva o los miembros promotores de la Marcha del Hambre, estábamos creando una situación anómala dentro del movimiento sindical, porque en ese momento, incluso, no se hablaba de secuestro, entre otras cosas, sino de retención, lo íbamos a retener y él nos iba a atender de manera mucho más amplia, con más confianza.
Indudablemente no hay posibilidad de que en ese momento alguno de los miembros, mi persona o aparte de otras personas que estaban vinculadas al procedimiento que se iba a llevar a cabo, no tenían en mente de crear una situación de secuestro, verdaderamente, entre comillas, ni siquiera la gente se imaginaba que se podría hacer.
Los que íbamos a reunirnos con él, pero en una invitación muy especial, que se fuera con nosotros para alguna parte, con toda la junta directiva, con el comité organizador de la Marcha del Hambre, para denunciar de manera informal todo lo que realmente estaba sucediendo en el departamento y especialmente contra el gobernador. Cosa que no se podía hacer, porque ya sabíamos que había mucha gente que eran amigos del gobierno tanto municipal como departamental, injurian una reunión muy particular con el señor Ministro para que él llevara la vocería a Bogotá, sobre todo porque él había demostrado una sensibilidad con el movimiento sindical del Magisterio del Magdalena.
Yo quiero aclarar la situación porque en algunas publicaciones se ha dicho que se tenía secuestrado. Eso es falso o por lo menos que en el caso de otros compañeros del comité de la Marcha del Hambre, nosotros no estábamos enterados ni hubiéramos apoyado una situación de esa. Y queríamos que nos reuniéramos con él, particularmente, en un lugar donde no hubiera gente”.
¿Ese paso en que los retiene la guerrilla cómo fue?
“Sí, hay una serie de personajes que de pronto algunos compañeros no se percataron, pero muchos se han muerto, participaron en la Marcha del Hambre y aparecían en la carretera, eran productos, digamos de la guerrilla y no solamente una parte, sino de todas partes, también hay que decirlo, que mucha gente llegó a resolver las situaciones económicas, pues no se sabía si eran del lado de la derecha o de izquierda o del centro, estábamos resolviendo los problemas, porque el movimiento de la Marcha del Hambre se la debemos a todo el pueblo colombiano.
Comentaba anteriormente que como antes del 40, frente a la Ley 035 del Gobierno Nacional descalificó el Magisterio Colombiano. El pueblo colombiano le quitó todo su apoyo y su fe al Magisterio, pero posteriormente se inició con la Marcha del Hambre, el hecho de que el maestro tuviera un nuevo prodigio y eso de paradigma era el desarrollo, porque lo había planteado el primer congreso nacional. Y era que el maestro se convirtiera en líder social y que resolviera no solo los problemas del magisterio en edición, sino que resolviera los problemas sociales del pueblo.
Este tipo de situación, dio como motivo a que mucha gente se adhiriera a todos los movimientos del Magisterio y lo principal que es importante, que el maestro, los maestros son los que sostienen la súper estructura del Estado y eso no es “teoría de pacotillas”, ni caso de izquierda ni de derecha, es un problema de tipo social que yo llamo problema somos una cosa situacional. El maestro promociona toda la estructura del Estado; le toca porque tiene un sistema educativo que le propone eso y en todo instante sigue el maestro sosteniendo la estructura del Estado”.

